domingo 16 de noviembre de 2008

Nuestra pequeña Torre de Babel

Son cerca de las 10 a.m. y atravieso el barrio de La Latina, en Madrid. Subo por la calle Embajadores y cruzo la plaza de Cascorro.

Llegando a la calle Toledo, en un pequeño bar, observo el desayuno de una chica de origen chino. Arroz con leche y una porra (un churro grande). Ni café, ni té, ...

Bajando ya por la calle Segovia, un hombre de origen magrebí carga con una caja de frutas para llevarla a algún cliente, seguramente un restaurante. Por el camino le saluda un hombre mayor.

Son las 14 h. Vuelvo a cruzar La Latina para volver a casa.

A la salida de un instituto veo chicos y chicas de origen chino, ecuatoriano, magrebí, .... Veo una niña vestida en plan punky, con el pelo en forma de cresta, de color rosa. Veo otros niños vestidos a la moda hip-hop. Otros van con los tejanos caidos, enseñando los slips. La variedad es tremenda.

En las tiendas chinas de mayoreo de ropa los dependientes se apresuran a comer. Comen todos el mismo plato estrella: un cuenco de arroz blanco.
Lo que cambia es la forma de comerlo; en unas ocasiones utilizan palillos chinos; en otras ocasiones optan por esas cucharas de palo corto que todos hemos utilizado para la típica sopa agridulce.

En una plaza reformada sobre una parking, en la calle Mesón de Paredes, empiezan a llegar decenas de chicos de origen senegalés, vestidos ya para disfrutar del fin de semana. Se saludan dándose la mano uno a uno.

Cerca de la Plaza de Lavapies, cientos de hombres practicantes de la religión islámica salen de una mezquita alojada en un edificio cualquiera.

10 metros más adelante uno hombres de origen rumano cargan una furgoneta de obra y están contentos por ser ya viernes y empezar el fin de semana.

Giro la esquina ya allí están unos chicos jóvenes que acaban de salir del instituto y están bebiéndose una botella de litro de cerveza.

Más adelante pasan 2 hombres mayores, paquistaníes, con barba y túnica.

Allí empiezan a aparecer tiendas de artículos árabes en las dos aceras.

Entre tanta tienda, hay algún restaurante de comida árabe y alguna peluquería con clientela de origen sudamericano.

Llegando ya a Ronda de Valencia una pareja de adolescentes de origen ecuatoriano, muy enamorados, comentan con voz melosa el significado de la canción de amor que escuchan gracias al altavoz del móvil.

El amor, un tema universal, como Madrid, una ciudad llena de universos que se entrelazan en la pequeña Torre de Babel que es el distrito centro.

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