viernes 11 de julio de 2008

Las despedidas

21 de junio del 2008 – ¿Empieza la aventura?

Nunca antes había “conseguido” cerrar el coche con las llaves dentro. Hemos salido de Lleida 4horas más tarde de lo previsto. Jordi, al pie del cañón como siempre, nos ha esperado por si noresolvíamos la pequeña dificultad.

Digo pequeña, porqué, para mi sorpresa, el señor que amablemente se ha desplazado desde su tallerpara ayudarme ha tardado exáctamente ¡¡¡ 83 segundos en abrir el coche !!!

No sabía si alegrarme por comprobar que un problema así tiene fácil solución o preocuparme por lofácil que resulta abrir mi coche.

Mi padre se lo ha tomado con buen humor. En general, estoy muy contento de como se han tomado,tanto él como mi madre, mi decisión de emprender este viaje. Creo que mi padre se refleja un pocoen mí y está orgulloso de que luche por mis sueños.

Por la noche hemos explicado a aquellos amigos de Pont (El Pont de Suert, mi pueblo) que todavíano lo sabían que vamos a viajar un tiempo. Hemos estado con Jordi, Jorge, Jose (Montes), César,Yoli, Sonia y Anabel.

22 de junio del 2008 – Empiezan las despedidas

Hoy nos hemos despedido, Lara y yo, en Lleida, de mi incombustible abuela Pepa, la tía Carmen yPaula. No estoy seguro de que la yaya Pepa haya comprendido muy bien cual es la idea del viaje.

Me llevo conmigo todas las dosis que puedo de esa eterna mentalidad positiva de mi abuela, forjadaquizás en la necesidad de sacar, de dondefuera, fuerza vital para llevar con mucha dignidad yentereza la larga enfermedad de mi abuelo Domingo. Él era Guardia Civil y en su momento pidió eltraslado a Guinea Ecuatorial (antigua colonia española). No le concedieron la plaza. Si no hubierasido así quizás ahora yo no existiría.

Ya en Mequinenza ha sido el turno para la yaya Teresa, mi tío Jose Antonio y mi tía Mari Paz.

La yaya se ha quedado un poco preocupada por lo que podamos encontrar en países tan remotospara alguien como ella que cruzó las fronteras sólo 1 o 2 veces para adentrarse tímidamente en lavecina Francia.

No está en su mejor momento, tras la muerte de mi abuelo José, hace pocos meses.Creo que a mi abuelo le habría encantado la idea. Siempre me decía “Ha de ser molt bonic veuretots aquestos països que has visitat ...” (“debe ser muy bonito ver los países que has visitado”).


23 de junio del 2008 – La nit de les falles (empezando por los orígenes)

A las 6 de la mañana hemos dejado a la yaya Teresa, emocionada, en la puerta de su casa para coger rumbo a Lleida, dónde Lara ha subido al AVE de vuelta a Madrid.

Mi hermana y Xavi han venido a despedirse.
maite_y_xavi
Hemos comido fantásticamente en el restaurante Villa María de Llesp, propiedad de Felipe y Esther, con los que, de algún modo, me siento bastante identificado.

comida_despedida_familiar

papa_y_mama
En la despedida de mi hermana he visto los mismos signos de emoción que seguramente ha
heredado de la yaya Teresa. Como buena “enganchada” a Internet sé que es la persona con la que más estaremos en contacto. Espero que gracias a eso vaya cambiando de estar preocupada por mí a tenerme envidia ;-)

Con 4 fallas (las fallas son como enormes antorchas) en el coche he subido en mi superFocus a
César, Jorge, Jordi y Emilio (éste en el maletero) hasta el “faro”.

El “faro” es un lugar de la montaña, visible desde el pueblo, en el cual se encienden las hogueras
con las que se prenden las fallas y desde el cual se inicia el descenso con las mismas al hombro.
amigos_fallaires_faro
Por desgracia este año no puedo bajar por una lesión.
Allí hemos cenado y me he retirado al ver que empezaba a haber movimiento y ganar de empezar a bajar.

Tras el descenso por la montaña, los “fallaires”, algunos de ellos con ruidosos cencerros atados a la cintura, entran a la carrera en el pueblo.
Lo hacen con las fallas medio consumidas, jaleados por el público que se sitúa en diversos lugares
estratégicos.
paso_fallaires
Tras superar el último repecho, con las piernas ya castigadas tras una escarpada bajada y unos
cuantos cientos de metros corriendo, lanzan lo que queda de las fallas junto al mástil erguido en la
Plaza Mercadal, alimentando una hoguera que crece con cada nuevo fallaire que llega, alegre y
orgulloso, al culmen de esta antigua tradición.

En la misma plaza se completa la catarsis regando los gaznates con porrones de vino o cerveza con limón que no paran de circular de mano en mano. Los pequeños empiezan en ese momento su concierto de percusión con una desordenada sucesión de petardos que explotan aquí y allá sin
previo aviso ninguno.

Sin dejar que el ambiente de fiesta se diluya, empieza en la vecina Plaza Mayor la actuación de la
orquesta, la cual acompañan rápidamente parejas de mediana edad y parejas felizmente jubiladas.
amigos_fallaires_plaza_mercadal_pont_de_suert

Acompaño a César al CAP (Centro de Asistencia Primaria) para despedirme de su mujer Yoli y de Carlos, antiguo compañero mañico de milicias que casualmente lleva años trabajando en mi pueblo.

Más tarde, a pesar de mi aviso de tomar sólo 1 cerveza, mis amigos se confabulan para pedir una
ronda tras otra, hasta acumular, en algún momento, 2 cervezas y media por beber.
Me despido de Emilio, Jordi, Jorge, Carlos Margalida, Olga, César, Miguel Suils, Jordi Ribal y su
mujer.

En esa despedida siento por primera vez que pronto empezará mi viaje y que no va a ser un viaje
cualquiera.

24 de junio del 2008 - Se me cayó una lágrima

Eran las 6 de la mañana y me he girado hacia atrás para mirar a mi madre por última vez justo antes de girar la esquina del edificio de los Bomberos.
En ese momento se me ha caído una lágrima.

Ha sido, hasta ahora, el momento en el que más consciente he sido de que el viaje está a punto de
empezar y de que voy a estar muy lejos, físicamente, de mis seres queridos. No estarán lejos en mi cabeza, me los llevo en mi corazón.

El fin de semana ha sido intenso en despedidas, pero me quedan todavía algunas por delante.
Es un poco extraño despedirse de tu familia casi 2 semanas antes de partir, pero es Madrid la ciudad que me ha acogido los últimos 8 años, aquella en la que ataré los últimos cabos y mi punto de partida en esta pequeña aventura.

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