martes 16 de septiembre de 2008

Puesta al día del 16-09-08

Hoy es un día un poco satánico. Es mi día número 66 en África. Se me ha pasado volando.

Sin embargo últimamente hemos estado más cerca de Dios que nunca.

Hoy hemos visitado una misión de los "Padres Blancos", también llamados "Padres Misioneros", en un slum (ghetto) de Dar es Salaam llamado Tandale. Ha sido muy interesante, como lo fué también la visita a Mang'ola.
Visitar proyectos de este tipo te permite ver una parte del país que queda totalmente oculta para cualquier turista convencional.


Los próximos días

Pero como hay ciertas cosas que es un pecado no hacerlas estando en África, estamos a punto de empezar un safari a la Reserva de Selous, en el sur de Dar es Salaam. La negociación de hoy ha sido curiosa y os la explicaremos con más detalle si la cosa tira adelante.

Después de eso nos esperará Zanzibar y ya la vuelta a España.


Problemillas

No cosnigo subir fotos a Flickr. Hay algún problema que no logro resolver. Es una lástima.

Una foto que quiero que veais es la de mis pantalones. Son unos pantalones de lino la mar de comodos. El único problema es que cada 2 semanas tienen un nuevo agujero, y ya he agotado todos los "parches" de banderitas de países que queríamos visitar. A saber, son 2 de Uganda, 1 de Kenia, 1 de Tanzania y 1 de Mozambique.
Hoy ha surgido un nuevo agujero que ya no tengo con que tapar.

Es una lástima, porqué entre las rastas y los pantalones con banderitas de países del Este de África no pasaba nada desapercibido.

Un abrazo a todos y quizás hasta de aquí 4 días.

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viernes 12 de septiembre de 2008

Cuanto se tarda de Karatu a Mang'ola?

A la pregunta de ¿cuanto se tarda en llegar de Karatu a Mang'ola? Hay varias posibles respuestas:
- respuesta comodín que nos han dado muchas veces: 1 hora (luego eran 3 horas)
- 2 horas
- 3 horas
- 4 horas
- todas las anteriores

Hay 50 km. de carretera muy mala según algunos y no tan mala según otros.

La realidad es que todo depende de donde te subas al transporte que uses, del tipo de transporte que uses, ...


Salir de Karatu: surrealista y divertido

Nos informamos con gente de confianza y el martes 9 nos dispusimos a llegar a Mang'ola, tras pasar toda la mañana en Karatu.

Eran las 15 h. y os dirigimos a la que llaman "Bus Terminal" (explanada que podía ser cualquier cosa). Allí unos nos decían que el autobús llegaría en seguida. Otros que casualmente llevaban un "matatu 4x4") nos dijeron que no había más autobuses ese día. Tras haber visto en uno de esos "matatus" la cara de la gente contra el cristal, apretados comon los japoneses en el metro de Tokio, pensamos que era mucho mejor ir en autobús.

No sabíamos a que atenernos, allí sentados en medio de una explanada polvorienta, con las mochilas, con música de orquestilla de verano ensayando al otro lado de la plaza y sin una sola persona que hablara inglés.
Nos mantuvimos firmes y esperamos.

A las 15:15 llegó el autobús. Les dimos las mochilas para subirlas al techo del autobús. Y entonces nos dicen que son 8.000 Tanzanian Shillings (unos 5 €), cuando sabíamos que tenían que ser 4.000 o 5.000. Les dijimos que bajaran las mochilas, que no íbamos con ellos.
Finalmente lo cerramos en 5.000 Tsh. El tipo del "matatu", que no paraba de meter cicña, se pilló un rebote considerable.

Subí al techo a comprobar las mochilas y comprobé que no estaban sujetas de ninguna forma (después entendería que no era necesario). Le dí indicaciones al chico con gesticulaciones y las aseguraron bien gracias a una cuerda.

Por fin salimos del "Bus Terminal", pero en dirección contraria a Karatu. Al cabo de unos metros dá media vuelta y se para en el mismo lugar en el que nos dejó el día anterior el autobús de Dar Express que nos trajo de Arusha.
Eran las 15:35 h. Pararon el motor y tuvimos tiempo de intentar comprar comida (siempre pendientes del bus, porqué nadie te dice cuanto rato va a estar el autobús parado).

Allá las 16:05 h. el autobús arrancó de nuevo, en la dirección correcta, pero nos salimos de nuevo al cabo de unos cuantos metros y entramos en una gasolinera. A todo esto, un chico llamado Martin, que se estaba haciendo colegita nuestro, se bajó del autobús y nos pidió que le hiciéramos una foto junto al surtidor de gasolina.

Arrancamos de nuevo y fuimos de nuevo en dirección contraria hasta entrar de nuevo en una gasolinera al cabo de pocos metros.
Martin repitió la petición y ya estábamos partiéndonos de risa preguntándonos en cuantas gasolineras más íbamos a entrar para saciar la imperiosa necesidad de Martin de fotografiarse con surtidores.

De repente hubo un cambio de conductor, perdimos a 3 de las personas que parecían forma parte del staff, así como a Martin y parecía que por fin íbamos a salir de Karatu, pues el autobús arrancó de nuevo en la dirección correcta.
Pero al cabo de unos metros, el conductor decidió que era más conveniente ir a una velocidad más baja que la de una persona de paso ligero.
El motivo fué que subieron 3 mujeres más al autobús.

Ya nada nos detuvo y el autobús salió a buena velocidad dirección Mang'ola.


El trayecto

Al cabo de unos 5 Km. abandonamos la fantástica carretera asfaltada que lleva al Ngorongoro y torcimos a la izquierda por una pista de tierra con baches, socavones y mucho, mucho polvo entrando en el autobús.

El camino hasta Mango'la transcurre por unas tierras muy secas, por un camino lleno de tierra que impregna las hojas de árboles y arbustos a ambos lados de la pista.
Aparecen, a un lado y otro chozas de diferentes tipos que nos hacen sentir que estamos entrando en la África profunda.

Como staff venían acompañando al conductor 4 chicos (más bien niños), 2 de los cuales viajaban sobre el tejado y se encargaban de bajar y subir equipajes (maletas, sacos de cereales, etc.).

Estando ya en el bus era el momento de centrar el tiro y ver si la gente conocía el lugar concreto al que nos dirigíamos. Entonces nos dimos cuenta de que Mang'ola es el nombre de un amplio valle y no teníamos ninguna referencia más aparte de saber que se trata de la misión del padre Pepe y el padre Miguel.
Nadie hablaba inglés, pero una mujer que algunas palabras sabía nos dijo que sí, que conocía el lugar y nos dió un nombre que no nos sonaba de nada.

No las teníamos todas con nosotros. Teníamos esa sensación que tiene uno muchas veces en África de que no tiene ningún control sobre la situación y no sabe que es lo que está pasando.
No obstante, no sé como, pero normalmente todo acaba por solucionarse.
Es como cuando vas en un matatu que está lleno hasta los bordes y el cobrador todavía quiere meter más gente. Tú piensas que es imposible, pero si él lo dice es porqué es posible y al final hay que acabar dándole la razón.

Empezaba a atardecer y la risa tonta de Lara se empezaba a convertir en miedo. La posibilidad de no llegar ese mismo día a la misión existía y a Lara le aterraba pensar en esa posibilidad.

De repente asomó al fondo el lago Eyasi. Se presentó ante nosotros como una alargada mancha plateada y, sobretodo, como un soplo de aire fresco tras km. y km. de áridos paisajes.


La llegada

Empezó a verse cada vez más gente andando junto a la carretera y, finalmente pudmos confirmar algo que no dábamos por seguro, que existía un núcleo urbano, por lo que parecía que siempre tendríamos una últimos oportunidad que era dormir en un "Guest House" (hostal) en el pueblo.
Dicho núcleo urbano se llama Barasani.

En la primera parada en el pueblo subieron al autobús un montón de niños que disfrutaban de la travesura de colarse en el autobús.

En la segunda parada dentro del pueblo (al cabo de 50 metros) se bajaron los niños, todos los pasajeros y el conductor!!!
Lara y yo nos mirábamos sabiendo que estábamos en manos de aquella gente que no hablaba nada de inglés.
Se subió un chico al autobús y asintió cuando le dijimos donde queríamos ir.

Pocos metros más allá paraba el autobús en un callejón sin salida. Intentábamos entender donde estábamos pero no había manera. Nos hicieron gestos hacia la puerta de una casa.
Llamamos a la puerta y un hombre alto, con gafas, con barba y pelo largo blanquecinos nos abrió. Era el padre Pepe. Habiamos llegado a nuestro destino y Lara saltaba de alegría.

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