viernes 12 de septiembre de 2008

Cuanto se tarda de Karatu a Mang'ola?

A la pregunta de ¿cuanto se tarda en llegar de Karatu a Mang'ola? Hay varias posibles respuestas:
- respuesta comodín que nos han dado muchas veces: 1 hora (luego eran 3 horas)
- 2 horas
- 3 horas
- 4 horas
- todas las anteriores

Hay 50 km. de carretera muy mala según algunos y no tan mala según otros.

La realidad es que todo depende de donde te subas al transporte que uses, del tipo de transporte que uses, ...


Salir de Karatu: surrealista y divertido

Nos informamos con gente de confianza y el martes 9 nos dispusimos a llegar a Mang'ola, tras pasar toda la mañana en Karatu.

Eran las 15 h. y os dirigimos a la que llaman "Bus Terminal" (explanada que podía ser cualquier cosa). Allí unos nos decían que el autobús llegaría en seguida. Otros que casualmente llevaban un "matatu 4x4") nos dijeron que no había más autobuses ese día. Tras haber visto en uno de esos "matatus" la cara de la gente contra el cristal, apretados comon los japoneses en el metro de Tokio, pensamos que era mucho mejor ir en autobús.

No sabíamos a que atenernos, allí sentados en medio de una explanada polvorienta, con las mochilas, con música de orquestilla de verano ensayando al otro lado de la plaza y sin una sola persona que hablara inglés.
Nos mantuvimos firmes y esperamos.

A las 15:15 llegó el autobús. Les dimos las mochilas para subirlas al techo del autobús. Y entonces nos dicen que son 8.000 Tanzanian Shillings (unos 5 €), cuando sabíamos que tenían que ser 4.000 o 5.000. Les dijimos que bajaran las mochilas, que no íbamos con ellos.
Finalmente lo cerramos en 5.000 Tsh. El tipo del "matatu", que no paraba de meter cicña, se pilló un rebote considerable.

Subí al techo a comprobar las mochilas y comprobé que no estaban sujetas de ninguna forma (después entendería que no era necesario). Le dí indicaciones al chico con gesticulaciones y las aseguraron bien gracias a una cuerda.

Por fin salimos del "Bus Terminal", pero en dirección contraria a Karatu. Al cabo de unos metros dá media vuelta y se para en el mismo lugar en el que nos dejó el día anterior el autobús de Dar Express que nos trajo de Arusha.
Eran las 15:35 h. Pararon el motor y tuvimos tiempo de intentar comprar comida (siempre pendientes del bus, porqué nadie te dice cuanto rato va a estar el autobús parado).

Allá las 16:05 h. el autobús arrancó de nuevo, en la dirección correcta, pero nos salimos de nuevo al cabo de unos cuantos metros y entramos en una gasolinera. A todo esto, un chico llamado Martin, que se estaba haciendo colegita nuestro, se bajó del autobús y nos pidió que le hiciéramos una foto junto al surtidor de gasolina.

Arrancamos de nuevo y fuimos de nuevo en dirección contraria hasta entrar de nuevo en una gasolinera al cabo de pocos metros.
Martin repitió la petición y ya estábamos partiéndonos de risa preguntándonos en cuantas gasolineras más íbamos a entrar para saciar la imperiosa necesidad de Martin de fotografiarse con surtidores.

De repente hubo un cambio de conductor, perdimos a 3 de las personas que parecían forma parte del staff, así como a Martin y parecía que por fin íbamos a salir de Karatu, pues el autobús arrancó de nuevo en la dirección correcta.
Pero al cabo de unos metros, el conductor decidió que era más conveniente ir a una velocidad más baja que la de una persona de paso ligero.
El motivo fué que subieron 3 mujeres más al autobús.

Ya nada nos detuvo y el autobús salió a buena velocidad dirección Mang'ola.


El trayecto

Al cabo de unos 5 Km. abandonamos la fantástica carretera asfaltada que lleva al Ngorongoro y torcimos a la izquierda por una pista de tierra con baches, socavones y mucho, mucho polvo entrando en el autobús.

El camino hasta Mango'la transcurre por unas tierras muy secas, por un camino lleno de tierra que impregna las hojas de árboles y arbustos a ambos lados de la pista.
Aparecen, a un lado y otro chozas de diferentes tipos que nos hacen sentir que estamos entrando en la África profunda.

Como staff venían acompañando al conductor 4 chicos (más bien niños), 2 de los cuales viajaban sobre el tejado y se encargaban de bajar y subir equipajes (maletas, sacos de cereales, etc.).

Estando ya en el bus era el momento de centrar el tiro y ver si la gente conocía el lugar concreto al que nos dirigíamos. Entonces nos dimos cuenta de que Mang'ola es el nombre de un amplio valle y no teníamos ninguna referencia más aparte de saber que se trata de la misión del padre Pepe y el padre Miguel.
Nadie hablaba inglés, pero una mujer que algunas palabras sabía nos dijo que sí, que conocía el lugar y nos dió un nombre que no nos sonaba de nada.

No las teníamos todas con nosotros. Teníamos esa sensación que tiene uno muchas veces en África de que no tiene ningún control sobre la situación y no sabe que es lo que está pasando.
No obstante, no sé como, pero normalmente todo acaba por solucionarse.
Es como cuando vas en un matatu que está lleno hasta los bordes y el cobrador todavía quiere meter más gente. Tú piensas que es imposible, pero si él lo dice es porqué es posible y al final hay que acabar dándole la razón.

Empezaba a atardecer y la risa tonta de Lara se empezaba a convertir en miedo. La posibilidad de no llegar ese mismo día a la misión existía y a Lara le aterraba pensar en esa posibilidad.

De repente asomó al fondo el lago Eyasi. Se presentó ante nosotros como una alargada mancha plateada y, sobretodo, como un soplo de aire fresco tras km. y km. de áridos paisajes.


La llegada

Empezó a verse cada vez más gente andando junto a la carretera y, finalmente pudmos confirmar algo que no dábamos por seguro, que existía un núcleo urbano, por lo que parecía que siempre tendríamos una últimos oportunidad que era dormir en un "Guest House" (hostal) en el pueblo.
Dicho núcleo urbano se llama Barasani.

En la primera parada en el pueblo subieron al autobús un montón de niños que disfrutaban de la travesura de colarse en el autobús.

En la segunda parada dentro del pueblo (al cabo de 50 metros) se bajaron los niños, todos los pasajeros y el conductor!!!
Lara y yo nos mirábamos sabiendo que estábamos en manos de aquella gente que no hablaba nada de inglés.
Se subió un chico al autobús y asintió cuando le dijimos donde queríamos ir.

Pocos metros más allá paraba el autobús en un callejón sin salida. Intentábamos entender donde estábamos pero no había manera. Nos hicieron gestos hacia la puerta de una casa.
Llamamos a la puerta y un hombre alto, con gafas, con barba y pelo largo blanquecinos nos abrió. Era el padre Pepe. Habiamos llegado a nuestro destino y Lara saltaba de alegría.

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domingo 3 de agosto de 2008

Fort Portal + Emfuzi "Qué majos son los españoles"

Llegada a Fort Portal. Amigos con batería.

Estoy leyendo estos días el libro de Javier Reverte "El sueño de África". Lo he cogido justo a tiempo; estoy visitando los lugares que él visitó justo mientras leo los capítulos que a ellos hace referencia. Y debo decir, que 16 años despues parte de mis vivencias estas coincidiendo con las suyas.

Una de esas coincidencias se dió en mi llegada a Fort Portal. Su llegada, al igual que la mía se produjo en un momento en el que no había electricidad en la ciudad. En su caso se debía a una tormenta; en mi caso ni siquiera hizo falta eso para dejar sin cubrir tan primaria necesidad.

La diferencia es que él iba acompañado por un guía proporcionado por el gobierno y yo, en cambio, me encontraba con mi móvil sin batería, sin posibilidad de averiguar el número de teléfono de Marina, que guardaba sólamente en la tarjeta SIM.
Creía conocer el lugar al que debía dirigirme para encontrarme con ella (Emfuzi) pero no estaba de más hablar con ella para conocer la mejor forma de llegar hasta allí.

Tras rechazar varios ofrecimientos de conductores de bodaboda para ....... bueno, para llevarme donde fuera, aunque la distancia no llegara a 10 metros, se me acercó un personaje con uniforme de la compañía de autobuses Kalita (con la cual había viajado). Proclamó desde el primer momento nuestra amistad y la bondad de ayudarnos cuando lo necesitamos.

Pude utilizar su teléfono móvil con mi tarjeta SIM y hablar así con Marina. Fué muy amable por su parte, pero mi "amigo" creía que debía ser recompensado por su ayuda. Le ofrecí 700 chelines ugandeses (28 céntimos de euro), pero los rechazó amablemente argumentando que era muy poco dinero. Aún así me indicó donde debía ir y me recomendó, acertadamente, usar un bodaboda por 500 chelines (0,2 €).


Taxi a Emfuzi y el chiste de los catalanes y el seiscientos.

Al llegar al lugar de partida de los taxis que van hacia Kibale un chico me ofreció ir en su coche hasta Emfuzi. Rechacé la oferta y le dije que prefería esperar a un taxi "oficial" (un matatu). Ingénuo de mí, acabé yendo con él, pues ese coche es el único que hace ese recorrido de forma regular, sin licencia, por supuesto, ni respeto ninguno a las normas de circulación. Se trataba de la única opción con un coste razonable (3.000 chelines, que son 1,2 €).

Una hora después partíamos con la siguiente tripulación a bordo: 4 adultos y una niña detrás y !!! 3 pasajeros más el conductor delante !!!El conductor apenas podía llegar al último pedal. Sin embargo, hablando con las españolas la cifra de 9 personas era muy pobre frente a las 11 personas que habían ocupado uno de los taxis que ellas cogieron.
Debo reconocer que sentí cierta preocupación pero finalmente llegamos a Emfuzi sanos y salvos.


Em Camp Site de Emfuzi

El Camp Site de Emfuzi es un camping que dispone también de bandas (cabañas con camas en el interior).

El Camp Site pertenece a la ONG que iba a visitar, fundada por el padre Jon Bosco, que consistía básicamente en un orfanato y una escuela.

El enclave es espectacular, con las, imposibles de ver a causa de la neblina, montañas Ruwenzori (montañas de la luna) al fondo y con vistas al lago Nkubura desde la parte trasera del complejo.

La ducha es al aire libre y el agua caliente es bajo petición. Me pareció, sin ninguna duda, la ducha más romántica que he visto en mi vida. Eso sí, "cuando llueve te mojas, como los demás".

Las bandas son correctas (yo me alojé en una con 5 camas) y están mejorando día a día gracias al excelente trabajo de Marina, Montse y María, las tres Mfuzianas a las que les encantan las Mfuziones de Té Africano (té con leche a mitades iguales).


Las Mfuzianas y la ONG

Con Marina contacté gracias a Nelly, cónsul honoraria en Uganda, que me dijo que había venido a a colaborar con alguna ONG. Su sueño es poder trabajar de bióloga, a poder ser en África. Lo conseguirá.

A María y Montse (hermalas gemelas burgalesas) las conocí al llegar al Camp Site y me saludaron con un perfecto [Jou ar llu] al más puro acento español (de forma forzada, claro está).

Montse y María (voy cambiando el orden para que no haya agravios comparativos) llevan 21 meses viajando por África y son una auténtica guía "Burgos Planet" en 2 tomos.
Descubrieron la posibilidad de ser voluntarias colaborando con un orfanato e invitaron a Marina, a quien habían conocido en otro punto de Uganda, a sumarse a la experiencia.

La ONG opfrece alojamiento y comida a los voluntarios por tan sólo 30.000 Ugandan Schillings (12 €) a la semana.
Hasta ahí todo perfecto. El gran problema es que nadie te dice lo que puedes o debes hacer, por lo que tienes que ser tú quien se plantee que necesidades puede haber o que mejoras se pueden llevar a cabo.
Por otro lado, me dá la impresión de que se espera que tu colaboración se ciña tan sólo al camping, que es la principal fuente de ingresos para el orfanato, sin colaborar con lo que es el orfanato o la escuela o realizar acitivades que ayuden de alguna forma a los niños.

A medida que vas conociendo detalles del proyecto vas entendiendo algunas cosas. La idea general es buena, pero si no cambian las cosas la relación Camp Site vs Orfanato va a ser más perjudicial que beneficiosa.

Disfruté de un agradable paseo con Marina y con una mujer inglesa que lelvaba unas semanas y va a estar todavía unos 4 meses como voluntaria llegada mediante la intermediación de VSO (
http://www.vso.org.uk/volunteering/) para montar una clínica.
Visto que el padre Jon no está muy por la labor de pagar más de 16 € al mes por una enfermera, y dada la ausencia actual de medicamentos, la tarea se antoja un tanto complicada.

No obstante, esta buena mujer se ha propuesto ayudar como sea y ha tomado las riendas del Camp Site y está intentando dar un vuelco al deficiente servicio ofrecido por la plantilla que allí trabaja y, dicho sea de paso, está cobrando una miseria.Le deseo mucha suerte y creo que va a conseguir bastantes cosas.

Respecto a las 3 españolas, espero que los lagartos que han diseñado para colgar de las paredes del comedor hayan quedado geniales. Espero que me hagan llegar alguna foto.


El placer del español

Fué fantástico hablar en la lengua materna durante 1 día. Algunos de vosotros ya sabeis lo agotador que es estar todo el día hablando en una lengua que no es la tuya.

Además, como dijo María o Montse (demasiado breve la visita para identificarlas), cuando uno viaja se da cuenta de "lo majos que son los españoles".


Vuelta a Fort Portal

Tras haber pasado una agradable noche en el Camp Site y haber visitado al día siguiente la escuela, el orfanato y la escuela municipal, debía volver a Fort Portal para dormir allí y tomar el bus de la mañana hacia Kabale, cerca ya de los gorilas.

El padre Bosco intentó soplarme 20.000 USh (8 €) pero me fuí todo contento con un bodaboda por tan sólo 7.000 Ush (2,8 €).

Me alojé en el Hotel Continental, en el cual habían estado unos ingleses muy majoe (Kirsten, que majos son los ingleses) y me costó sólo 5,2 €.

Cuando llegué a mi habitación y me miré al espejo no entendí como el chico de recepción no se había echado a reir. Tenía la cara llena de tierra rojiza (es zona volcánica) tras el viaje en moto.

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