domingo 21 de septiembre de 2008

Llegada a Zanzibar (19-09-08)

Gran parte de los viajes en Africa se convierten en pequeñas aventuras y en momentos perfectos para observar a la gente y ver como es y como se comporta. Son momentos compartiendo un mismo espacio, en los que observar no supone una intromision.

Moverse en avion o en transporte privado a lo largo de estos paises sin duda es muchisimo mas comodo que usar transporte publico, pero pierde uno tantas vivencias ....


La llegada al barco

Parece que el dia empieza bien.

Conseguimos la informacion necesaria para asegurar un billete para nuestro proximo destino y, caminando en linea recta desde el hotel, llegamos directamente a la oficina de "Flying Horse", compañia con la que hemos reservado 2 billetes por telefono para el ferri que nos ha de llevar a Zanzibar desde Dar es Salaam.

Nos atiende con todos los honores Mr. Akbar, tio de Mr. Taki (con quien hablamos por telefono). Le pedimos que nos confirme que nuestros billetes (cuestan 20 dolares americanos) son de primera clase, pues eso es lo que indica el papel de la oficina de turismo.

Volvemos al hotel a coger las mochilas y compramos algo para comer a lo largo del viaje, que debe durar entre 3 horas y 2 horas y media.

Nos ha recomendado esta compañia Nestor, conductor-guia con el que hemos ido a hacer el safari de Selous Game Reserve.

Mr. Taki nos dijo que el barco zarpaba a las 12:30 h. Sin embargo Mr. Akbar nos ha dicho que la hora de salida son las 12 h. y la hora de embarque las 11:15 h.

A dicha hora nos encontramos con una persona de la compañia que amablemente nos acompaña al barco, a unos 50 metros de distancia.

Cuando llegamos al muelle vemos ante nosotros un flamante barco, muy grande, muy alto, de esos que tienen como 2 quillas, como los catamaranes (se nota que no tengo ni idea de barcos). Tiene aspecto de nuevo y comodo. Es realmente imponente, pero no, ese no es nuestro barco.

Nuestro barco esta oxidado y es bastante mas bajito que el otro. El Seagull es imponente, mientras que el nuestro nos provoca cierto pavor, nos genera poca confianza. Es el mas barato y ahora empezamos a entender el porque.


El barco y los asientos

El barco tiene 2 plantas. La planta de arriba esta cubierta por un tejado de esos de placa ondulada de pvc; no se sabe si fue semitransparente y la suciedad se ha ido apoderando de ella o si tuvo algun color que ha ido perdiendo.

Entregamos nuestros tickets y no nos dicen nada. A mi me extraña y pregunto donde estan los asientos que corresponden a nuestros billetes. Nos indican que en la planta de arriba, sin concretar mucho. Ya nos tememos lo peor.

Y al llegar a la primera planta se confirma el enga
ño. No existe clase V.I.P. alguna. Todos los asientos estan ya ocupados y hay incluso gente que esta de pie, sentada o tumbada en el suelo. Nosotros hemos pagado 20 $ por cabeza y los residentes (los tanzanos) han pagado 17.000 Tanzanian Shillings (unos 15 $). Segun nos cuentan, el gobierno de Zanzibar (Zanzibar tiene un gobierno propio con ciertas competencias, mientras que el resto de competencias las lleva el gobierno de Tanzania en Dar es Salaam) se queda con 5 $ de cada viajero en ferry.

Ahora entiendo porque insistian en que compraramos ya el billete de vuelta, que queda abierto y puedes incluso confirmar que quieres viajar el mismo dia. Como no va ser asi si realmente no hay asientos numerados y viaja mas gente de la que legalmente esta autorizada?

El cartel de "Life jackets under seats" me parece de lo mas comico, pues, por supuesto, tan solo hay algun chaleco aislado bajo algun asiento y ya es mucho. Prefiero no mirar si hay algun metodo de emergencia disponible.

Nos hacen un hueco a cada uno.
A mi en una esquinita, encajonado entre 2 chicos, uno de los cuales pronto empieza a estirarse para dormir.
A Lara le dejan un hueco junto a una chica, regordeta, que al cabo de 5 minutos se pone a sus anchas. Nos quejamos amablemente y acaba por dejar mas espacio que al principio e incluso empieza a entablar conversacion con Lara.

Finalmente, harto de ver como hay un comodo asiento ocupado por una maleta, me hago con el.


El viaje

A mi lado tengo una madre joven con una bebe. Su cara es de rasgos muy puros, bellos y limpios. Sin embargo, sus manos tienen un aspeceto envejecido y sus pies son mas bien propios de una persona de aspecto mas grotesco. Los dedos son gordos como salchichas y las uñas son pequeñas y poco cuidadas.

Muchas gente en Africa, sobretodo en islas como Lamu y Zanzibar tienen los pies mas anchos de lo normal y los dedos gordos. esto puede deberse a la costumbre de andar descalzos.

El barco zarpa, sorprendentemente en hora. La gente habla muy poco; algunos pasajeros duermen.
Sin embargo, al cabo de 1 hora, los lloros y gritos de bebes y niños pequeños se intercalan con el canto de algun gallo oculto entre la tripulacion (es un mito eso de que los gallos cantan solo al amanecer).
Esto despierta a la gente, que empieza a levantarse y a hablar.
Los vecinos de Lara empiezan una acalorada discusion. Lara no puede mas y me pide cambiar el sitio. Me encanta observar la discusion, en la cual se entremezclan seriedad y vehemencia en los razonamientos con risas y sonrisas que relajan el ambiente y dejan claro que se trata de un debate amigable.

Preguntando, descubro que discutian acerca de la conveniencia o no de tener novio/a mientras vas a la escuela. Unos piensan que si, pero otros creen que si vas a la escuela tienes que estar totalmente centrado en estudiar.

Finalmente llegamos a Zanzibar, que se presenta ante nuestros, desde el mar, como una ciudad antigua y con historia. Me recuerda a Lamu, pero en grande.

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lunes 1 de septiembre de 2008

3 dias en la playa

Hemos vuelto a Mombasa tras pasar 3 días en Diani Beach (zona de playa en el sur).


La llegada a Diani Beach

Llegar a Diani Beach ya fue la primera aventurilla. Mombasa es una isla y para moverse al sur hay que cruzar medio Km. a bordo de un ferri de esos que son una enorme plataforma que lleva vehículos y personas.
Llegamos con un tuk-tuk al puerto del ferry. Había más de 1.000 personas esperando. De repente vemos como la gente que iba delante nuestro empieza a correr. Donde fueres haz lo que vieres, así que nos pusimos a correr y la barrera se cerró detrás de nosotros, por lo que fuimos los últimos en subir al ferry.

En una agencia de viajes nos cobraban 20 euros para llevarnos de Mombasa a Diani en taxi; ida y vuelta nos costó tan sólo 7,4 euros cogiendo tuk-tuk y matatus.

Nada más zarpar el ferry un señor que había en la pasarela superior se presentó como predicador, se dirigió directamente a nosotros, casi
los 3 únicos blancos metidos entre más de 1.000 personas, para saludarnos y aprovechó para hacer unas cuantas bromas sanas a nuestra costa que mucha gente rió.
Una vez bajamos del ferry el panorama era el mismo que había visto en la frontera entre Uganda y Kenia en Busia. Mucha gente andando en ambas direcciones y multitud de puestos a un lado y otro de la carretera con una actividad frenética.

Cogimos un matatu y transitamos por calles sin asfaltar flanqueadas por barracas a punto de caerse en las que vendían sobretodo comida. Fué la primera imagen de extrema pobreza que Lara y Jordi han podido ver.


La playa

Estos días la marea subía y bajaba mucho, dejando al descubierto la barrera de coral que protege esta playa o comiéndose toda la arena hasta dejar en nada tan inmensa playa.

El sol en estas latitudes pega de lo lindo, pero con la
crema protectora factor 50 que Lara ha traido no había forma de que un rayo de Sol penetrara nuestra epidermis.

La playa de Diani está genial, casi desierta, si no fuera por ..... los chicos que yo llamo "buscavidas". Viven sólamente de las comisiones de sacan de vender LO QUE SEA a los turistas. Algunos aprenden alemán (son mayoría los turistas venidos de Alemania) o agunas palabras en italiano o en español.
Pueden caminar contigo cientos de metros, inentando entablar amistad y siempre comportándose correctamente pero tardando en detectar cuando uno no está interesado en sus servicios.
Cuando ves a los blancos pasear por la playa
parece que vayan escoltados.
A veces ponerse a leer o a escuchar música con los auriculares es la única forma de librarse de ellos. Son persistentes y cada día lo intentan.
En un buen mes de un buen año (hablando a nivel turístico) pueden sacarse 300 euros en un mes, importe con el que, en esa región, poca gente puede soñar con tener como salario. Han escogido esa vida en lugar de buscar un trabajo estable con el que cobrar entre 30 y 70 euros al mes y tener un jefe al que obedecer.

Existen en toda Kenia intermediarios para casi todos los negocios. Están incluso los que, cerca de las estaciones de autobús, llevan viajeros hasta el autobús en cuestión para conseguir alguna comisión.
Es un sistema muy ineficiente, pero en zonas turísticas puede funcionar, ya que lo que se cobra al cliente permite sin problemas pagar estas comisiones.

Kenia no es un país barato. No tiene nada que ver con los países del sudeste asiático. Es un país caro incluso para la gente que vive aquí. Para nosotros, el problema es que el valor que obtienes, por ejemplo para el alojamiento, es bajo cuando te mueves en presupuestos ajustados (30 euros de gasto total diario). Si quieres bajar más el presupuesto ya tienes que ir a alojamientos en los cuales nos cuesta todavía dormir (dejadnos un par de semanas más y vereis).


Otro tipo de "buscavidas"

La noche de Diani Beach nos presenta otro tipo de "bucavidas". El Tandoori es uno de sus lugares de calentamiento y el Shakatak su templo.
Pueden ser muy persistentes, como los chicos de la playa.
Pueden llegar combatir por un chico, llegando a "atacar" 2 al mismo tiempo. Bueno, es lo que muchos hombres han soñado: dos mujeres guapas (hay que decir que bastantes de ellas lo son) peleándose por tí. Jordi os puede explicar bien lo que se siente.

Siempre es difícil saber que intención tienen. Buscan dinero a cambio de sexo? Sexo y pedir alguna ayuda para sobrevivir? Simplemente algunas copas gratis? Alguien con quien poder llegar a casarse y salir del país? Buscan el morbo de hacérselo con un blanco? O puede ser que simplemente les guste el chico, como ocurre en cualquier lugar del mundo.


Las noches de Diani Beach

Sea como sea, Shakatak es un buen lugar para ir de juerga. El mejor de Diani Beach. Tiene una bonita terraza y una muy animada pista de baile.

En Diani Beach se junta gente de muchas partes de Kenia e incluso de países vecinos como Uganda. Es divertido intentar averiguar de donde son las mujeres en función de su cara, su peinado, la forma de bailar, la forma de vestir, ...
Las kenianas se basan mucho en mover las caderas, lateralmente y delante y atrás. Las ugandesas buscan más el mover alternativamente las nalgas, a gran velocidad cuando se trata de bailarinas actuando.
En ambos casos consiguen calentar la pista y, a veces, algo más.

En Shakatak se juntan también grupos de blancos con ganas de pasarlo bien bebiendo y bailando.

Lo hemos pasado bien en este local las 3 noches y Jordi se ha convertido en el amo de la discoteca. No podíamos seguirle el ritmo.

Tandoori es un buen lugar como paso previo al Shakatak, tanto para cenar como para tomar una copa.
El pollo al curry es especialmente delicioso y la ternera no le anda a la zaga.
La cerveza y el Smirnoff Ice están a buen precio (1,2 euros).

Los sábados tienen siempre un show. Disfrutamos de un gran espectáculo de unos malabaristas-acróbatas que hacían números que en nuestra vida habíamos visto. Cuanto talento en un sitio tan recóndito.

Si algo tiene África es gente. Y esta gente tiene, en general, unas condiciones físicas notables. Es muy, muy difícil ver gente gorda. Sobretodo lejos de las ciudades.


African Pot, maestro Shabaan

Lara decidió, con buen criterio, la primera noche (viernes) que fuéramos a comer al African Pot, restaurante típico de comida africana.
Ya de entrada nos llevó en coche Barasha, de nuestro Hotel, sin pagar nada, cosa que nos ocurriría más veces con otras personas (todo un hallazgo y una muestra de que no todo el mundo intenta cobrar algo al mzungu.

La cena fué muy rica y tanto o más lo fué la conversación posterior con el dueño,
Shabaan, que nos invitó a cenar el domingo siguiente y nos llevó a Shakatak con su coche.
Con 4 restaurantes en la zona, Shabaan es un hombre mayor con mucha cultura y grandes inquietudes.

En la costa Swahili (desde Somalia hasta Mozambique) abunda la gente que sigue la religión del Islam. Nos contaba Shabaan que la mayoría de gente aprende el Corán sin saber lo que significa. El tuvo la curiosidad de conseguir una versión traducida y comprobar que existen en él muchas referencias al antiguo testamento común con los cristianos. Será algo interesante en lo que profundizar en el futuro.


Los colores

Volviendo ya de vuelta a Mombasa apreciamos los colores tan vivos que utilizan para vestir las mujeres de Ukunda y alrededores.
A medida que nos acercábamos al ferri comprobábamos como
los colores iban volviéndose más sobrios y empezaba a predominar el color negro de los bui-buis, tan presente en Mombasa o Lamu.

Una vez más África nos muestra lo difícil que es hablar de un continente homogéneo o incluso de naciones. Cada región tiene costumbres muy arraigadas, con una cultura propia y una forma de entender la vida.
Aunque se pueden encontrar también grandes nexos de unión como la pobreza, la importancia de la familia, ...

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