domingo 21 de marzo de 2010

Mombasa (2a parte de 2)

tras la primera entrega acerca de Mombasa, aquí llega la segunda.

La llegada a Mombasa


Jordi y yo llegamos a Mombasa un 26 de agosto, tras 6 agotadoras horas de viaje desde Lamu a lo largo de una horrible carretera llena de baches.

Nada más llegar a Mombasa, la primera en la frente. Pagamos 1,5 € para ir en un tuk-tuk, que en teoría iba a ser un taxi y que ni siquiera pertenecía al chico con el que negociamos, para un trayecto hasta el Hotel que debía costar 0,5 €, tal y como nos había avisado ya Eduardo (a quien conocimos en Lamu).

La habitación en el Hotel Summerlink, que el propio Eduardo nos había recomendado, era más cara (17 € la doble, desayuno incluido) de lo que nos había dicho y no tenían agua caliente. Miramos otros hostales y albergues, pero la diferencia en el precio era poca y eran lugares bastante peores.
Ese día yo no me encontraba nada bien, por lo que me quedé en el Hotel. Jordi se fué a explorar la noche de Mombasa y acabó en el Casablanca, muy animado cualquier noche, pero lleno a rebosar de prostitutas que le agobiaron un poco.

Al día siguiente cogí un autobús a Nairobi para volver un día más tarde con Lara.


"Six hours"

La noche de nuestra llegada estuvimos en uno de esos sitios que encuentras casi de casualidad. Uno de esos lugares cutres en los que encuentras sólo gente local y acabas inevitablemente hablando con gente del país.

Eran 2 primos hermanos, de unos 40 años de edad y con mucha marcha en el cuerpo. Ella, algo así como agente turística, nos ofreció dormir en su casa y que conociéramos Mombasa de su mano. Hablamos largo y tendido de sexo y de ahí surgió el término "six hours" que no parábamos de usar Jordi, Lara y yo (tiene relación con el tiempo que supuestamente emplean los kenianos en una relación íntima).
La cerveza corrió a raudales y comimos carne y otros platos preparados en una especie de barbacoa que era mejor no mirar.


Cerveza a raudales con SIX HOURS


Las noches de Mombasa
Esa primera noche de Lara en Mombasa fuimos a la discotecta Florida, donde asistimos a un show bastante digno (por la belleza de los cuerpos masculinos y femeninos) y a la inagotable pesadez de una chica obsesionada por conseguir algo con el bueno de Jordi.
La semana siguiente, tras pasar unos días en Diani Beach (entradas blog Diani Beach - fotos Diani Beach), visitamos la discoteca Casablanca y pudimos comprobar que, tal y como comenta Javier Reverte en "El sueño de África", en Mombasa se puede apreciar el "lado canalla de la vida", con prostitutas aquí y allá y chicos con varias copas de más.

Se dice de Mombasa que aloja el número de prostitutas más alto en África y de los más elevados en el mundo.

No paraba de hablarnos un chico de Nairobi, al que no se le entendía nada y no paraba de repetir que había conocido a Jose María Aznar en Madrid en un viaje que hizo con su universidad.
La siguiente noche visitamos la discoteca "Rio Samba", semivacía pero con buena música. Jordi tuvo la oportunidad de ligarse una chica bastante atractiva que le tiró los trastos, pero la espada de damocles de la sospecha de prostitución pendía, pesada, sobre su mente.

La última noche en Mombasa salimos sólo Jordi y yo y visitamos la costa norte de Mombasa junto con el camarero del pub de nuestro Hotel.
Se trata de una zona llena de Hoteles de 4 y 5 estrellas.
Estuvimos en una discoteca cuyo nombre no consigo recordar. Había la habitual procesión de prostitutas, entremezcladas esta vez con hombres de cierta edad y acompañantes femeninas jóvenes y atractivas e incluso alguna mujer mayor acompañada por algún joven keniano.
En el pub de enfrente casi toda la gente era local y había mucha gente masticando miraa (hierba con propiedades excitantes con el nombre científico de Catha edulis) y depositando los restos en un pequeño cubo sobre cada mesa.
Nuestro compañero de salida nocturna visita a menudo dicha discoteca para buscar compañía. Su mujer vive en Alemania, según nos dijo por trabajo. De hecho nos dijo que desearía poder encontrar una mujer europea.


Por desgracia no pudimos encontrar en Mombasa un solo lugar para salir de fiesta que podamos recomendar, aunque seguro que existe tan lugar.


Mercado de arte de Akamba

Fué especialmente interesante la visita al mercado de arte Akamba, en las afueras de Mombasa. Se trata de una especie de cooperativa, creada hace unos años, en la que dicen participan unos 15.000 artistas.


Cartel a la entrada del mercado de la cooperativa de Akamba

Pudimos observar como tallan diferentes tipos de maderas, entre las cuales se encuentra la tan prestigiosa madera de ébano, que tan íntimamente está ligado a África.

Artista de la cooperativa de Akamba

Hay gente especializada en pulir, en pintar, pero hay támbién artistas que lo hacen todo.

Charlamos con muchos artistas y nos tomamos fotos con algunos de ellos. Fué muy gracioso hacernos fotos con dos chicas que estaban impresionadas con mis rastas y sentían mucha curiosidad por Lara.

Mujeres artistas divertidas

Los artistas marcan el precio de venta (era todo bastante caro) en la tienda que hay allí mismo. La cooperativa se queda un porcentaje de las ventas.

Sección de máscaras de la tienda de la cooperativa Akamba

Gran cantidad de piezas se venden a empresas o personas que las venden a lo largo de Tanzania o incluso de Kenia.

Vino con nosotros, desde Mombasa hasta el mercado de Akamba, un chico que se mantuvo a nuestro lado todo el tiempo y que tenía expectativas de que le premiáramos por su servicio, que no era tal, ya que no le necesitábamos para llegar hasta allí.

Al salir del mercado comimos en el lugar donde comen los artistas. Fué mi comida más barata en mis 2 meses y medio en África. Tan sólo 0,70 € y muchas moscas a nuestro alrededor.

Cocinero del restaurante de Akamba


Estuvimos también en la calle Biashara Street (Biashara significa "negocio" en swahili) comprando kangas.
Hay una tienda de reconocido prestigio, llamada Kaderdina Hajaee Essak Ltd., con una gran variedad de Kikois y Kangas, pero, sobretodo, con cierta garantía de calidad.
No se puede regatear tanto como en otras tiendas, pero uno se asegura haber comprado una buena tela.

Kangas en una tienda en Biashara Street en Mombasa


Bye bye, Mombasa

Abandonamos Mombasa y, como en otras muchas ocasiones a lo largo del viaje, tuve la sensación de que no habíamos conocido todo lo que esa ciudad nos podía ofrecer.

De todas formas, Mombasa no es un destino apreciado por turistas ni viajeros. Las playas están fuera de la ciudad y no tiene un especial encanto.

Sin embargo, es la segunda ciudad de Kenia y es interesante la mezcla de culturas que hay, con diversas tribus viviendo en las cercanías de la ciudad y con la auténtica cultura swahili, de confesión islámica ocupando el casco histórico.










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miércoles 1 de octubre de 2008

Mombasa (1 de 2) - El tren lunático

¿Mombasa en la India?

La palabra Mombasa siempre me ha evocado la época colonial y también me ha transportado siempre a las tierras de la India, quizás por el parecido que guarda con la ciudad india de Mombai.

Al final esa asociación con la India no resulta tan fuera de lugar. Mombasa fué un importante puerto para las relaciones comerciales entre las colonias del Este de África y las tierras del lejano oriente. También fué un puerto franco en el comercio de esclavos.

Esta no fué la única relación que guardó Mombasa con la India. En Mombasa empezaba el llamado "tren lunático". Se trata de la línea de tren que uniría la costa de la que ahora llamamos Kenia con el lago Victoria, ya en la actual Uganda.
El tren fué construido por los ingleses con el principal objetivo de poder llevar tropas rápidamente desde la costa, colonizada desde hacía bastantes años, hasta las nuevas tierras poco exploradas del interior, habitadas por las aguerridas tribus de la actual Uganda, que plantaban cara frecuentemente a los colonizadores ingleses.

El adjetivo "lunático" fué atribuido a la construcción de esta línea férrea por lo descabellada de su idea y el tremendo coste humano y económico que tuvo para la Corona Británica (por encima de los 5 millones de libras, más del doble de lo previsto).
Dado el bajo concepto que tenían los ingleses de los nativos como trabajadores, se llevaron más de 15.000 coolies indios, de las más bajas castas, muchos de los cuales murieron en manos de los leones devoradores de hombres o a causa de la malaria.
A eso hay que sumar los esfuerzos iniciales abriendo camino frente a las valientes tribus del Masai Land, con los que normalmente conseguian un costoso acuerdo final.

En Makindu, a medio camino entre Mombasa y Nairobi, se encuentra el mayor templo hindú de África. En él se llevaron a cabo celebraciones para honrar a toda aquella gente que murió en aquella locura de proyecto.

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¿Mombasa portuguesa?

Mombasa fué en algunos momentos portuguesa. La relación de esta ciudad con el Reino de Portugal fué intensa y sangrante. En varias ocasiones los portugueses asediaron la ciudad; en todas las ocasiones los habitantes de Mombasa resistieron heróicamente.
En alguna ocasión se vieron incluso asediados tanto por los portugueses (por mar) como por tribus del interior. Los portugueses aniquilaron prácticamente toda la población en más de una ocasión, pero el pueblo de Mombasa siempre renació de sus cenizas para volver a plantar cara.

Queda de la breve época de dominio portugues el fuerte "Fort Jesus", que gobiera el cabo de una de las dos rías que rodean la ciudad, que es prácticamente una isla rodeada por 2 puertos naturales.

El pasado de Mombasa es, como el de toda la costa Swahili, se enriquece de una relación con el exterior mucho mayor que el, hasta hace un par de siglos, inexcrutable interior.



¿Mombasa en Mequinenza?

Quiero aprovechar para explicaros una última gran referencia a Mombasa. Se trata del nombre de un pub que había en Mequinenza, pueblo de mis padres y abuelos, en mi época de adolescencia. Allí pasé grandes momentos con Unai Fullola y con Jordi Trébol.
Casualidades de la vida, la familia de Jordi tenía una agencia de viajes llamada "Viatges Masai".

Quizás con este viaje estoy cerrando un ciclo y volveré a encontrarme pronto con Unai y con Jordi, a los que no veo desde hace muchos años

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lunes 8 de septiembre de 2008

Ciao Rafiki y el empate entre Kenia y España

Aquí estamos en Arusha (Tanzania), en una cafetería-cibercafé donde he visto más blancos por metro cuadrado que en cualquier otro sitio de África.

Las dificultades en los cibercafés van en aumento y las posibilidades de escribir y subir fotos disminuyen. No obstante, ayer subí más fotos del safari en Masai Mara y fotos de un orfanato que visitamos la semana pasada en Makindu.

Ayer casi pierdo a Lara en la frontera ;-P Era su primer cruce de frontera en África y es toda una experiencia, un mundo aparte.


Orfanato en Makindu

Finalmente cumplí mi promesa y Lara y yo visitamos la semana pasada un orfanato en Makindu. Trabaja allí un chico (os hablé de él) que se llama Emanuel y al cual pedí que me ayudara a encontrar una calle mi segundo día en Nairobi.

La experiencia de ver lo felices que son los 18 niños que allí están fue muy interesante.
Lara no podía dejar de sostener en sus brazos a Moses, un niño de 7 meses, desnutrido, con el cuerpo de un niño de 3 meses.

Joane, la fundadora, que vive allí, en medio de la nada, tiene unos 70 años y ha decidido pasar en Kenia, ayudando a niños huerfanos el resto de sus días en este mundo.


Rafiki Jordi se marchó el pasado viernes

Nuestro rafiki ("amigo" en Kiswahili) Jordi se fue el viernes pasado, con ganas de haberse quedado más tiempo tras descubrir durante su último día, caminando por las calles de Nairobi, lo guapas que son algunas kenianas.

Ha tenido momentos de disfrutar mucho, otros momentos de ciertos miedos, momentos de desesperación y momentos agradables y sensibles.

Creo que en general ha disfrutado bastante del viaje y lo recordará por mucho tiempo.


Kenia 1 - España 1


El sabado empezaba la participación de España para clasificarse para el próximo mundial de futbol. Kenia también tenía partido, en casa, contra Namibia.

Ambas selecciones ganaron por la mínima (1-0) y en eso empataron.

Pero hubo otro empate en las calles de Nairobi. Os aseguro que vi por la calle tanta gente con la camiseta de Kenia como con la de España. Ha calado hondo aquí el buen papel que hizo España en la Eurocopa.


Jambo Tanzania

La entrada en Tanzania para Lara no ha sido la mejor. En la frontera intentaron tomarle el pelo; al llegar a Arusha nos abordaron mas de 10 pesados que querían vendernos de todo (bastó con decir que íbamos a una misión y no de turismo para sacárnoslos de encima); en el Hotel no funcionaba el agua caliente (Lara, como una gran regateadora que es consiguió reducir el precio en un 25 %) y el pollo que le sirvieron en en restaurante no valía para nada.

Al final, los problemas aquí se arreglan con sonrisas y, aunque no creemos que lo que recibimos justifique lo que pagamos y a veces las condiciones de higiene o el nivel de servicio no nos parezcan los más adecuados, uno se acaba acostumbrando.


Visita a Mangola?

Vamos a intentar llegar a la misión de Pepe y Miguel. No tenemos su numero de movil y llegar no parece fácil, pero lo intentaremos.

Como está cerca del afamado Parque Nacional del Ngorongoro, vamos a intentar hacer un corto safari.


Varios

Mi pelo va bien, aunque se me han caido ya 3 trenzas. Me pica un poco, pero ya he podido comprar un secador y ya me lo podré lavar.

Gracias a todos por responder a la encuesta. Ha tenido bastante participación.

Hemos tenido que descartar la opción que escogisteis mayoritariamente debido al precio elevado de los billetes a Zanzibar. Hemos escogido, por tanto, la segunda opción más valorada.

Quiero, por último, pedir perdón a aquellos que no acabaran de leer hasta el final el anterior post, en el que hablaba (muy al final, cierto) de mi nuevo peinado.

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miércoles 3 de septiembre de 2008

El riesgo de acabar una relación de pareja

Realmente no era necesario hacerlo; no se trata de una de aquellas experiencias que bajo ningún concepto debes perderte si tienes la posibilidad de vivirlas; ni siquiera es algo que te lo pongan en bandeja y resulte difícil decir que no.

Seguramente los riesgos que estaba tomando eran mayores que los beneficios a obtener.
Resulta un poco temerario poder llegar a perder una relación de años por un capricho como ese.

Pero hay veces que a uno le mueves fuerzas que salen del interior, incontrolables. Y la atracción "africana" es más fuerte que el sentido común "europeo".

Al final lo he hecho. Espero que Lara pueda llegar a perdonarme, pero no podía dejar pasar la oportunidad de tener 4 jóvenes mujeres africanas (cada una con un estilo diferente) para mí solo en una habitación, actuando a la vez sobre mi cuerpo, haciéndome retorcer, actuando con tanta velocidad y destreza que a penas me permitían vivir el momento con cierta reflexión.

Alguna era realmente muy joven, pero siempre he pensado que para estas cosas la edad no es tan importante.

No se cuanto costaría en España, pero los 22,5 € que me ha costado no parecen algo descabellado.

Y de repente llegó Lara. No sé como nos encontró.
No aguantó mucho tiempo contemplando tal espectáculo. Se fué, asustada, y me dejó con la tormenta africana atacando por todos los lados. Por delante, por detrás, izquierda, derecha, ... tensando mi piel cada vez más, provocando prácticamente que las lágrimas recorrieran mis mejillas.

Me dejé llevar. Estaba demasiado cerca del climax final como para dejarlo ahí.



Al fin y al cabo, tras tanto hablar de peinados africanos (http://www.jambomondo.com/2008/07/los-peinados-africanos.html), alguien tenía que arriesgarse y experimentarlo en sus propias carnes (concretamente en su cuero cabelludo).

Escoger el tipo de extensiones con las que alargar mi pelo era la decisión más difícil.
Al tener un pelo tan fino me recomendaban un tipo de trenza muy fino que a mí me parecía un poco "nenaza". Yo quería un peinado como el de los chicos rastas de playa que las europeas se llevan a Europa (a ver si Lara me lleva con ella).

Todavía ahora me cuesta mover la cabeza; todavía me tensan los mechones de pelo engarzados en tiras de pelo natural (gracias a la persona que haya vendido su pelo) trenzadas.

Cuatro mujeres sin piedad tensaban, a la vez, desde cualquier punto mi cuero cabelludo, a lo largo de 2 horas de experiencia mística y dolorosa.
Dos horas es ciértamente poco. No quiero ni imaginarme las 4 horas que puede estar una mujer con un peinado un tando complicado.
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El resultado final es peor de lo esperado tras probarme ayer una peluca, pero a la gente de aquí parece que le gusta. Me saludan al pasar, me llaman "rasta-man". Las mujeres asienten con la cabeza o con la mano, seguramente valorando positivamente que haya pasado por ese "sufrimiento"

A Lara no le gusta mucho, pero si le doy el gusto de poder cortárme el pelo un poco en los próximos días (es más largo de lo que quería) se pondrá contenta.

En fin, que he pasado de mirar a la gente a que la gente me mire. A ver como duermo esta noche con todo este aparato sobre mi cabeza.

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lunes 1 de septiembre de 2008

3 dias en la playa

Hemos vuelto a Mombasa tras pasar 3 días en Diani Beach (zona de playa en el sur).


La llegada a Diani Beach

Llegar a Diani Beach ya fue la primera aventurilla. Mombasa es una isla y para moverse al sur hay que cruzar medio Km. a bordo de un ferri de esos que son una enorme plataforma que lleva vehículos y personas.
Llegamos con un tuk-tuk al puerto del ferry. Había más de 1.000 personas esperando. De repente vemos como la gente que iba delante nuestro empieza a correr. Donde fueres haz lo que vieres, así que nos pusimos a correr y la barrera se cerró detrás de nosotros, por lo que fuimos los últimos en subir al ferry.

En una agencia de viajes nos cobraban 20 euros para llevarnos de Mombasa a Diani en taxi; ida y vuelta nos costó tan sólo 7,4 euros cogiendo tuk-tuk y matatus.

Nada más zarpar el ferry un señor que había en la pasarela superior se presentó como predicador, se dirigió directamente a nosotros, casi
los 3 únicos blancos metidos entre más de 1.000 personas, para saludarnos y aprovechó para hacer unas cuantas bromas sanas a nuestra costa que mucha gente rió.
Una vez bajamos del ferry el panorama era el mismo que había visto en la frontera entre Uganda y Kenia en Busia. Mucha gente andando en ambas direcciones y multitud de puestos a un lado y otro de la carretera con una actividad frenética.

Cogimos un matatu y transitamos por calles sin asfaltar flanqueadas por barracas a punto de caerse en las que vendían sobretodo comida. Fué la primera imagen de extrema pobreza que Lara y Jordi han podido ver.


La playa

Estos días la marea subía y bajaba mucho, dejando al descubierto la barrera de coral que protege esta playa o comiéndose toda la arena hasta dejar en nada tan inmensa playa.

El sol en estas latitudes pega de lo lindo, pero con la
crema protectora factor 50 que Lara ha traido no había forma de que un rayo de Sol penetrara nuestra epidermis.

La playa de Diani está genial, casi desierta, si no fuera por ..... los chicos que yo llamo "buscavidas". Viven sólamente de las comisiones de sacan de vender LO QUE SEA a los turistas. Algunos aprenden alemán (son mayoría los turistas venidos de Alemania) o agunas palabras en italiano o en español.
Pueden caminar contigo cientos de metros, inentando entablar amistad y siempre comportándose correctamente pero tardando en detectar cuando uno no está interesado en sus servicios.
Cuando ves a los blancos pasear por la playa
parece que vayan escoltados.
A veces ponerse a leer o a escuchar música con los auriculares es la única forma de librarse de ellos. Son persistentes y cada día lo intentan.
En un buen mes de un buen año (hablando a nivel turístico) pueden sacarse 300 euros en un mes, importe con el que, en esa región, poca gente puede soñar con tener como salario. Han escogido esa vida en lugar de buscar un trabajo estable con el que cobrar entre 30 y 70 euros al mes y tener un jefe al que obedecer.

Existen en toda Kenia intermediarios para casi todos los negocios. Están incluso los que, cerca de las estaciones de autobús, llevan viajeros hasta el autobús en cuestión para conseguir alguna comisión.
Es un sistema muy ineficiente, pero en zonas turísticas puede funcionar, ya que lo que se cobra al cliente permite sin problemas pagar estas comisiones.

Kenia no es un país barato. No tiene nada que ver con los países del sudeste asiático. Es un país caro incluso para la gente que vive aquí. Para nosotros, el problema es que el valor que obtienes, por ejemplo para el alojamiento, es bajo cuando te mueves en presupuestos ajustados (30 euros de gasto total diario). Si quieres bajar más el presupuesto ya tienes que ir a alojamientos en los cuales nos cuesta todavía dormir (dejadnos un par de semanas más y vereis).


Otro tipo de "buscavidas"

La noche de Diani Beach nos presenta otro tipo de "bucavidas". El Tandoori es uno de sus lugares de calentamiento y el Shakatak su templo.
Pueden ser muy persistentes, como los chicos de la playa.
Pueden llegar combatir por un chico, llegando a "atacar" 2 al mismo tiempo. Bueno, es lo que muchos hombres han soñado: dos mujeres guapas (hay que decir que bastantes de ellas lo son) peleándose por tí. Jordi os puede explicar bien lo que se siente.

Siempre es difícil saber que intención tienen. Buscan dinero a cambio de sexo? Sexo y pedir alguna ayuda para sobrevivir? Simplemente algunas copas gratis? Alguien con quien poder llegar a casarse y salir del país? Buscan el morbo de hacérselo con un blanco? O puede ser que simplemente les guste el chico, como ocurre en cualquier lugar del mundo.


Las noches de Diani Beach

Sea como sea, Shakatak es un buen lugar para ir de juerga. El mejor de Diani Beach. Tiene una bonita terraza y una muy animada pista de baile.

En Diani Beach se junta gente de muchas partes de Kenia e incluso de países vecinos como Uganda. Es divertido intentar averiguar de donde son las mujeres en función de su cara, su peinado, la forma de bailar, la forma de vestir, ...
Las kenianas se basan mucho en mover las caderas, lateralmente y delante y atrás. Las ugandesas buscan más el mover alternativamente las nalgas, a gran velocidad cuando se trata de bailarinas actuando.
En ambos casos consiguen calentar la pista y, a veces, algo más.

En Shakatak se juntan también grupos de blancos con ganas de pasarlo bien bebiendo y bailando.

Lo hemos pasado bien en este local las 3 noches y Jordi se ha convertido en el amo de la discoteca. No podíamos seguirle el ritmo.

Tandoori es un buen lugar como paso previo al Shakatak, tanto para cenar como para tomar una copa.
El pollo al curry es especialmente delicioso y la ternera no le anda a la zaga.
La cerveza y el Smirnoff Ice están a buen precio (1,2 euros).

Los sábados tienen siempre un show. Disfrutamos de un gran espectáculo de unos malabaristas-acróbatas que hacían números que en nuestra vida habíamos visto. Cuanto talento en un sitio tan recóndito.

Si algo tiene África es gente. Y esta gente tiene, en general, unas condiciones físicas notables. Es muy, muy difícil ver gente gorda. Sobretodo lejos de las ciudades.


African Pot, maestro Shabaan

Lara decidió, con buen criterio, la primera noche (viernes) que fuéramos a comer al African Pot, restaurante típico de comida africana.
Ya de entrada nos llevó en coche Barasha, de nuestro Hotel, sin pagar nada, cosa que nos ocurriría más veces con otras personas (todo un hallazgo y una muestra de que no todo el mundo intenta cobrar algo al mzungu.

La cena fué muy rica y tanto o más lo fué la conversación posterior con el dueño,
Shabaan, que nos invitó a cenar el domingo siguiente y nos llevó a Shakatak con su coche.
Con 4 restaurantes en la zona, Shabaan es un hombre mayor con mucha cultura y grandes inquietudes.

En la costa Swahili (desde Somalia hasta Mozambique) abunda la gente que sigue la religión del Islam. Nos contaba Shabaan que la mayoría de gente aprende el Corán sin saber lo que significa. El tuvo la curiosidad de conseguir una versión traducida y comprobar que existen en él muchas referencias al antiguo testamento común con los cristianos. Será algo interesante en lo que profundizar en el futuro.


Los colores

Volviendo ya de vuelta a Mombasa apreciamos los colores tan vivos que utilizan para vestir las mujeres de Ukunda y alrededores.
A medida que nos acercábamos al ferri comprobábamos como
los colores iban volviéndose más sobrios y empezaba a predominar el color negro de los bui-buis, tan presente en Mombasa o Lamu.

Una vez más África nos muestra lo difícil que es hablar de un continente homogéneo o incluso de naciones. Cada región tiene costumbres muy arraigadas, con una cultura propia y una forma de entender la vida.
Aunque se pueden encontrar también grandes nexos de unión como la pobreza, la importancia de la familia, ...

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sábado 30 de agosto de 2008

Miedos y gozos

Esta tarde hemos tenido algunos de esos momentos mágicos a los que sólo la improvisación te puede llevar.

Ukunda es la población principal junto a las playas de Diani, en el sur de Mombasa, donde nos encontramos desde ayer hasta el lunes. Tras una segunda noche consecutiva de juerga loca y un d'ia de playa hemos quedado abatidos tras la comida en el 'hotel' (Diani Beach Campsite & Cottages) y nos hemos despertado a base de partidas de cartas al 'rápido', juego 'de piscina' de nuestra época adolescente en El Pont de Suert.

Hemos ido a Ukunda a pasear un poco por el pueblo que, como muchos otros, se distribuye lo largo de la carretera.

Me ha costado mucho, pero he conseguido convencer a Jordi y Lara para callejear un poco, ya atardeciendo. Quizás tengan razón y sea un poco inconsciente y necesite que me den un susto. Pero de momento no he sentido inseguridad en los lugares que he visitado, y la única norma estricta que me marco es no caminar de noche por calles con mala pinta (no confundir mala pinta con calles poco arregladas o pobres, que es lo habitual) solo por la noche.

Hemos llegado hasta el mercado, con puestos de frutas y verduras, muchos de ellos ya desmontados.

Al pasar el mercado había un grupo de niños. Como he hecho con otra gente que hemos ido encontrado por la calle, les he saludado y me han contestado muy educadamente. Me he parado con una niña de unos 2 anyos para decirle lo mucho que me gustaba su pelo, y ahí ha empezado todo.
Los ni
ños se han ido acercando uno a uno para saludar, Lara ha sacado la cámara y ya entonces se han juntado todos para salir en la foto y han empezado a flipar al ver como han quedado las fotos. Todo ha acabado con unos 20 niños cantando y jugando con Lara mientras Jordi y yo entrábamos y salíamos del grupo mientras hablábamos con un chico que está acabando el instituto y nos contaba lo contentos que se ponen los ninyos cuando ven hombres blancos.

Ha sido un momento mágico y lo hemos cortado para seguir nuestro paseo y dejar a los niños seguir jugando.


Sin saber como, nuestros pasos nos han llevado a un garito donde tocaban música Luo (el mismo tipo de música que mi primera noche en África ) y hemos decidido ser los primeros en ponernos a bailar.
Se ha ido uniendo gente a la pista de baile y el garito ha empezado a llenarse.

Creo que Lara y Jordi están apreciando tanto como yo esos momentos, que quedan muy lejos de safaris, playas paradisíacas, hoteles y restaurantes de lujo, pero quedan muy cerca de uno de los centros neurálgicos de la felicidad, quedan muy cerca del corazón.

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jueves 28 de agosto de 2008

Ya tengo aquí a Lara

Aquí estoy en un ciber en Mombasa con Lara a mi izquierda y Jordi a mi derecha.
Ayer recogí a Lara en el Aeropuerto Internacional de Nairobi. Fué emocionante verla después de un mes y medio.

De momento le ha encantado todo lo que ha visto en estas casi 24 horas que lleva aquí. El olor y el color de África está calando lentamente en sus huesos.
Coincidimos, como con cualquiera, en que los niños aquí son de otra pasta. Te enamoras de ellos nada más verlos.

He dejado a Jordi un día sólo en Mombasa y se ha espabilado muy bien.

Mañana nos vamos a un sitio de playa en el sur de Mombasa (Diani Beach) a relajarnos un poco. El lunes volveremos a Mombasa para disfrutar de las primeras noches de Ramadán.
El miércoles volveremos a Nairobi en el mítico 'tren lunático' desde Mombasa hasta Nairobi. Esperamos poder ver el Kilimanjaro de lejos.

El jueves siguiente queremos ir a visitar un orfanato cerca de Nairobi.

Sigo leyendo lentamente, saboreándolo, el libro de Javier Reverte 'El sueño de África' al mismo tiempo que visito los mismos lugares que él visitó. Lo adereza todo con grandes dosis de historia de exploradores, granjeros, militares, etc. que vinieron a África y la vivieron intensamente de diferentes formas.

Me identifico mucho con uno de ellos, un aventurero para el que lo importante era el viaje, no el destino, el ir, no el llegar, ...
Creo que cualquier destino es bueno para mí si tiene algo diferente que ofrecerme, que vivir, que saborear, ... incluso aunque no haya monumentos, animales, grandes hoteles o playas que visitar.

Quizás el destino que tengo deparado sea el ser los ojos de la gente en otros países, aunque lo que puedan ver esos ojos vaya a parecerse cada vez más vaya uno donde vaya.
Hasta que eso ocurra, abriros al mundo, abriros a lo diferente, porqué sólo así saldreis de la burbuja y le podreis dar valor a las pequeñas cosas y podreis disfrutar más de lo que teneis.

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domingo 24 de agosto de 2008

Safari en el Masai Mara

Llegada de Jordi, David y Julián a Nairobi

Ya que teníamos el lunes sin ningún compromiso aprovechamos la misma noche del domingo en la que llegaron David, Jordi y Julián para salir un poco por Nairobi junto con Topo.

Las fuerzas andaban un tanto justas, pero disfrutamos de un divertido show y bailamos algunos hits africanos.

El lunes paseamos un poco por Nairobi, atravesando algunas de las calles más transitadas de la ciudad, muy peligrosas según Topo y Julián. La verdad es que yendo 3 bazungu (plural de muzungu) me sentía más seguro que yendo solo, pero quizás tengan razón y haya que ser un poco más precavido.


Masai Mara y la suerte de los novatos

Superamos, con cierto sufrimiento por parte de David, el vuelo de Nairobi al Masai Mara en un pequeño avión de hélices, siendo nuestra parada la tercera. Dejamos el equipaje en el Camp Site sin ni siquera ver nuestras tiendas, para empezar ya con un primer safari de 2 horas.

Tener a Julián con nosotros era todo un lujo. Tiene mucha experiencia en África y los s
afaris, de los cuales es un gran aficionado.

Julián en el Kilima

Pero además teníamos de nuestro lado la suerte de los principiantes. En 3 días de safari pudimos ver todos los animales importantes salvo el leopardo.

Foto de grupo en el Masai Mara

Vimos rinocerontes grises, leones, guepardos, hienas, elefantes, búfalos, girafas, cocodrilos, hipopótamos, buitres, águilas, ...


León en Masai Mara

Guepardo en el Masai Mara

Elefantes en el Masai Mara

Rinoceronte en el Masai Mara

Vimos una leona intentando cazar infructu
ó
samente y 4 leonas que se estaban zampando un ñu recién cazado.

Lo que m
á
s nos impresionó es lo cerca que teníamos animales que tienen la capacidad de matar un humano con una facilidad asombrosa.
Pudimos disfrutar de un amago de carga de un hipop
ótamo herido que se encontraba en una charca.

La visita al pueblo Masai fue muy interesante.

Respecto al Kilima, lugar en el que nos aloj
ábamos, merece un post propio que subiré en cuanto pueda.

Podeis ver aquí las mejores fotos de los 4 días de Safari en el Masai Mara.

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jueves 24 de julio de 2008

Acerca de la comida en el Este de Africa

Dieta

La comida es para mí, de momento, lo peor del Este de África.

Utilizan mucho el maíz, los huevos, la patata y el arroz.

Mi dieta se ha visto bastante alterada, tanto por la comida en sí como por mis horarios caóticos. Sobretodo aquí en Kampala, donde cerca del hotel (OK, podeis llamarlo hostal o motel) no hay ningún lugar decente para desayunar, y mientras cruzo 350 furgonetas/taxis y 568 puestos de venta ambulante siempre me entretengo con algo.
Ayer, por ejemplo, además de volver al hotel a medio camino porqué había olvidado algo, me lié con un vendedor de CD’s de música para que me hiciera una compilación especial de música ugandesa, que ya tengo en mi poder y que buscaré la forma de hacérosla llegar.
Además, estos días estoy trabajando desde un cibercafé.

Total que hay días que hago desayuno-comida y otros días hago comida-cena.

Ayer hice desayuno-comida con un pupurri que contenía judías negras, arroz, spaggethis, muslo de pollo, patata cocida y un puré que no sé de que era.
Para cenar fui a un típico restaurante ugandés ll amado ”Canaan Restaurant”. Aprovecho este momento para hablaros de los diferentes tipos de restaurantes que hay en Kenia o Uganda.

Restaurantes

Por un lado están los mejores restaurantes (dejando a un lado los de hoteles de llujo) con comida internacional, en los que comes por 8-18 €. Tienen una carta bastante completa, el servicio es muy bueno y la comida suele estar bastante bien.

Por otro lado están los sitios de comida rápida, bien sean de comida internacional o comida local (estos serían como los restaurantes de menú en España). Tienen una carta bastante limitada, son rápidos y comes por 1,5 – 5 €.

Por último están los que se supone están en medio, que tienen comida propia del país y una carta extensa. La realidad con este tipo de restaurantes (me ocurrió en el Canaan Restaurant y también en otro restaurante en Kampala Road) es que habitualmente no tienen la mitad de los platos indicados en la carta. Son lentos, pero siguen siendo muy baratos (2,5 – 7 €).
Ayer cené por unos 3 €.

El martes, tras estar 8 h. delante del ordenador decidí darme un pequeño homenaje y fui al restaurante chino del Hotel Fang Fang, que está junto al cibercafé al que voy (WebCity, es el único que he encontrado en el que puedes conectar tu propio portátil).
Tiene una bonita terraza y un pianista amenizando la noche.
De primero comí “vegetables satai”. Lo pedí medio picante, pero trozos de cayena eran como uñas de dedo meñique. Lara, el plato tenía mucho cilantro. Si no fuera por que estaba demasiado picante, el plato era excelente.
Ahí me di cuenta de que me sudaba la coronilla, y la verdad es que me ha ocurrido más veces. No sé si será más bien que tengo fugas en la poca masa cerebra que me queda.
De segundo comí “Whole Sweet & Sour fish”. Realmente era un pescado entero, abierto y cortado en dados, pero esos dados siguen unidos al cuerpo del pescado. Muy original y muy rico.
Esta cena me hizo saltar la banca, fueron 18,3 €.

El sábado estuve cenando con unos americanos en el restaurante indio “Handii”. Excelente el “Cheese Masala” que pedí.
La cena nos salió finalmente por 10 € por cabeza. Digo finalmente porqué, ante mi sorpresa vi como todo el mundo empezaba a mirar cuanto costaban exactamente los platos que habían solicitado.
Finalmente se impuso la cordura y todo el mundo pagó lo mismo.

Platos típicos y costumbres

Si pedís huevos fritos sabed que no tendréis donde mojar el pan. Los cocinan mucho.

En Uganda tienen un desayuno bien curioso que probé en el hotel en el que estoy. Se llama “Katogo” y es un cocido de patata, banana y un poquito de carne. Suelen acompañar ese desayuno con té negro, lo cual es un gran error, ya que un buen porrón de vino acompañaría mucho más.

En los puestos de la calle venden pinchos de ternera, maíz a la brasa y todo tipo de frutas.

A la tortilla a la francesa le llaman “spanish omelette”. Y es que siempre andamos intercambiando todo tipo de expresiones con los franceses (no las voy a reproducir aquí).

El zumo de mango es el más habitual y está bastante rico.

Algo que puede acompañar, en lugar de arroz es el chapati, del cual ya he hablado antes.

Y por último decir que la comida que más extraña he encontrado es cabra. No son países de una gran riqueza gastronómica.

Ah !! Dos cosas relacionadas con la comida.
He visto en Kampala tanto carteles de “Gana peso sin esfuerzo” como de “Pierde peso”.
Y por último, me gusta la costumbre que tienen en algunos restaurantes de traerte una vasija y tirar agua, con una jarra, sobre tus manos para que te las puedas lavar.

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lunes 21 de julio de 2008

Miércoles 16-07-08 – Eldoret y las ‘otras’ Kenia

La Kenia de la supervivencia

No hay ninguna duda en que la mejor forma de conocer un país es viajar por tierra. Tomando vuelos se pierde uno muchos detalles de la realidad de un país.

El autobús de Easy Coach me iba a llevar a Eldoret por 9 euros, cerca de la frontera con Uganda, en un viaje ciertamente interesante.

Saliendo de Nairobi empecé a ver otra Kenia, la de poblados de barracas extendiéndose kilómetros y kilómetros.

Hicimos una parada en Nakuru, y la impresión que me dió es que las caras de la gente reflejaban cierta tristeza, a diferencia de las caras de la gente de la hiperactiva Nairobi.

¿Qué hacen los Alpes en Kenia?

Tras dejar atrás Nakuru empezó la tortura. Están haciendo obras a lo largo de muchos kilómetros de la carretera entre Nakuru y Eldoret. Hasta que acaben las obras, ese tramo del viaje será siempre horrible. Mi estómago se revolvía irremediablemente con cada bote que daba el autobús por culpa de los baches.

Aún así, disfruté del viaje admirando los fantásticos paisajes alpinos (sí, habéis leído bien) con vacas y burros por todas partes y gente trabajando en el campo o tumbada sobre la hierba viendo pasar los coches.
Llegamos a estar a 2.000 metros de altura.

Al llegar a Eldoret me vienen a recoger Peter, Yuma y Joshua, fundadores de X-Street Community Base Organization, con los que he pasado 2 intensos días.

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Martes 15-07-08 – Nairobi

Embajada de España

Tras dejar atrás 1 hora de conversación con Maxim (ucraniano afincado en kenia desde hace años y con su negocio cerrado) me dirigí a la embajada para registrarme y conseguir cierta información.

Comida de menú

Ese día comí en Aroma (el nombre viene de una localidad de Kenia), un restaurante de menú para kenianos, por sólo 2,6 €. La comida consistió en cabra estofada acompañada por una verdura y chapati (parecido al pan de pita, pero menos seco), un zumo de zanahoria y una rodaja de naranja.
Tienen también spanish omelette con 2 huevos (es lo que llamamos tortilla a la francesa).

El Aroma está delante del Java House, en la calle Moktar Dada Lane con Koinange Street.
Disfruté de un té en el Java House (www.nairobijavahouse.com), frecuentado tanto por kenianos como extranjeros. Aoproveché para escribir en el portátil que llevaba, pensado que tenían WiFi.

El día no dio mucho más de sí.

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Lunes 14-07-08 – Me gusta Nairobi

Todo está conectado

O ireis dando cuenta de cuan conectadas están personas y hechos que van ocurriendo.

Por ejemplo, mi tarifa de móvil de Safaricom se llama “JAMBO” 

Iba caminando hacia el Youth Hostel y pedí ayuda a un chico (Emmanuel Kiptoo) para guiarme. Tras darme las indicaciones me dijo que podría ir a ver “sus niños”. Se trata de huérfanos. Le expliqué que precisamente estaba interesado en visitar proyectos humanitarios y sociales.
Finalmente decidí ese mismo día a ir a visitar su proyecto al día siguiente. Me propuso recogerme en el centro de Nairobi y llevarme en su coche, pero como ya agoté mi cupo de cosas que no debes hacer, pensé que era un poco temerario sin conocer de nada a este chico.
Finalmente no pude ir, pues la ciudad donde tiene el orfanato está muy lejos de Nairobi, pero me dio los datos de contacto para visitar otra organización en Eldoret, camino de Uganda.


Youth Hostel en Nairobi

El Youth Hostel, es, según un americano que visita Kenia cada año, el mejor sitio asequible en el que dormir en Nairobi.
La habitación non self-contained (sin baño en la habitación) cuesta sólo 920 KSh (unos 9 €) y el baño común tiene agua caliente, a diferencia de algunas habitaciones self-contained.
El desayuno es correcto, por 3 € y la cena sale por unos 4 €.
Conocí un francés que estaba de viaje por 3 meses, pero en general la mayoría de clientes son profesores de universidad kenianos.
Tiene una piscina fantástica, pero el tiempo en Nairobi no ha acompañado.


Gente y más gente

Hay algo que diferencia mucho el Este de África y Europa. Aquí hay mucha gente caminando o haciendo cualquier otra cosa en la calle. Creo que hay varios motivos para que eso sea así:
• El clima es muy agradable
• Muchos de ellos no disponen de las herramientas de entretenimiento que tenemos nosotros en casa
• El espíritu de la gente es diferente, no están tan cerrados en si mismos como nosotros.

La gente aquí te habla, te saluda, y no sólo los que quieren venderte algo.

Curiosamente, los blancos, cuando nos cruzamos por la calle en África, nos saludamos,cosa que no haríamos en nuestro país.
Me recuerda al hecho de que los negros se llaman entre ellos “hermanos”.
De todas formas, también hay que tener en cuenta que tenemos algo en común, y es que la mayoría somos, de alguna forma, turistas y siempre es útil recibir consejos de gente que viene de culturas similares a la tuya y enriquecerse de las experiencias que esas personas hayan vivido en otros países.
Si encuentras algún europeo o americano caminando por la calle en una ciudad nada turística como Nairobi, puedes estar seguro que se trata de alguien que ha viajado bastante y disfruta conociendo otras culturas.

Nairobi es una ciudad de paso con una fama terriblemente negativa en cuanto a seguridad.
La verdad es que yo no me he sentido inseguro en ningún momento, pero tengo que reconocer que con cuanta más gente que vive en Nairobi hablas, más miedo te meten en el cuerpo.
De hecho, siempre he caminado por Nairobi bastante rápido. Es una forma de ser menos vulnerable y de estar más en tensión. Aunque creo que algo tiene que ver también lo rápido que camina la gente en Nairobi.

Tanto en Nairobi como, sobretodo, en Kampala, el número de obstáculos en la calle a la hora de caminar y el respeto por los semáforos o los casi inexistentes pasos de cebra es mínimo. Pero lo increíble es que todo fluye de forma continua sin ningún problema, personas, motos, coches, camiones, matatus (furgonetas que hacen las veces de buses metropolitanos), ...

Bueno, algunos problemas de atropellos creo que sí que los hay. De hecho, se quejaban en una revista (Kenya Weekly) de la mala costumbre de los habitantes de Nairobi de caminar por la calle en lugar de por la acera.
Os aseguro que uno no sólo se acostumbra sinó que además se engancha a esto de caminar y cruzar por cualquier lugar.

Ese día estuve caminando horas y horas por Nairobi y sólo me encontré un blanco y me di cuenta entonces de que los dos íbamos a toda leche caminando por la calle como poseidos.
Estuve a lo largo Tom Mboya Street. Es una calle no asfaltada, llena de tiendas y lugar de partida de muchos matatus. Pero sobretodo es una calle con mucha gente. Miles de personas caminando por esa calle. Los comercios que hay en esa calle y el hecho de que no esté asfaltada le dan un encanto especial.
Tom Mboya fue un héroe en el proceso de independencia de Kenia.

El gran chollo que encontré ese día fue 12 fotos de carné a 1,5 €, pero ya habían cerrado.


Curiosidades

Una cosa que me sorprendió mucho de Nairobi es el nº de milanos (rapaces) que sobrevuelan la ciudad. Según me comenta Topo es debido a la gran cantidad de basura que acumula la ciudad.

Los primeros días estaba como falto de fuerzas, pero decidía ese día ingerir hidratos de carbono en la famosa Trattoria. Por la tarde estuve en un bonito bar-restaurante. Se llama Kelbenes y es un lugar ideal para ir a ver partidos de fútbol internacional o quizás los juegos olímpicos.

También pasé por más de un cibercafé, desesperándome por la bajísima velocidad de conexión y descubrí que los martes es el día del espectador en los cines.

No os podéis ni imaginar la fiebre por los móviles que hay en Kenia. Me recuerda a la que hubo en España hace unos años. Hay cientos de tiendas de móviles en Nairobi y miles de lugares en los que comprar tarjetas para aumentar el saldo del móvil.

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Hay que estar al loro

Ya estoy de vuelta con el blog, tras unos días muy intensos en los que no he tenido mucho tiempo para escribir. Dejo lo del ojo para más adelante.

Mi primer día en Nairobi ya experimenté un truco contra el que previene la guía Lonely Planet. Se trata de un tío que viene y te empieza a soltar un rollo de que es refugiado, que procede de Sudán y acaba pidiéndote dinero y llamándote racista si no se lo das.

Al día siguiente, me dirigía, con la mochila a la espalda, al Youth Hostel de Nairobi y entre en una tienda de Safaricom a comprar saldo para el móvil, Te dan unas tarjetas con un código que tienes que dejar al descubierto rascando con una moneda.
No conseguía hacer bien la recarga y la señorita se ofreció a ayudarme.
Cuando ya había salido por la puerta me dí cuenta de que sólo me había recargado el saldo con el código de una de las tarjetas que compré.
Cuando entré en la tienda estaba recargando su móvil con esa tarjeta.

Siguiendo con el tema de los móviles, la chica que me vendió la tarjeta SIM me escribió
al día siguiente para saludarme. ¿Quería ligar o hay algún intento de engaño detrás?

Ahora mismo estoy en Kampala, capital de Uganda. La noche del sábado cené con unos americanos y a uno de ellos le robaron la cartera (fue un error llevarla encima y más aún en el bolsillo trasero).
No sé como, pero tras avisar al responsable del Pub, la cartera apareció con todo menos el dinero.

Pero lo más increíble ocurrió ayer.
La noche del sábado tomamos alguna cerveza que otra. Al llegar al Hotel, Tim (chico americano del que os hablaré más adelante) tenía mucha sed y el bar del hotel estaba cerrado. No se le ocurrió más que intentar abrir la puerta del bar-comedor con su llave y, después de conseguirlo, coger una botella de agua y un Red Bull. Se cruzó con el chico de Recepción (que casi no habla inglés) y le preguntó si podía pagarlo.
Esta mañana, los encargados del Hotel nos han interrogado. Tim ha confesado todo y pensábamos que ahí quedaba la cosa, pero no.
Resulta que alguien forzó el cajón de la barra del bar y se llevó el dinero. Tim era el principal sospechoso.
Hemos estado 5 horas en el Hotel, hablando con los encargados, esperando a que viniera el Director del Hotel, hablando con el supuesto Chairman (algo así como alcalde) de la zona.
Tim y Ken tenían que irse ayer sin falta para volver a Kenia, con lo que la opción de la Policía no era buena. Tim accedió a pagar el dinero que supuestamente había en la caja, los desperfectos, etc. Todo junto ha quedado en unos 200 € para olvidarse del tema. Una broma de mal gusto, pero una solución mejor que pasar por la experiencia de vérselas con la policía, con toda seguridad corrupta.
Por suerte yo llevaba suficiente dinero y le he podido prestar a Tim.

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domingo 20 de julio de 2008

La naturaleza no deja de sorprendernos

El guepardo avanza, agachado, a ras de suelo, sigilósamente, siempre con el viento en contra, para localizar a la presa y para no ser descubierto.

De repente, inicia su carrera, veloz como un rayo, avalanzándose sobre la presa. El mono muere al instante, a causa de la mortal mordedura del guepardo. El guepardo lleva su presa a lo alto de un pequeño árbol, para protegerse de las hienas.

En ese momento, observamos como algo se mueve. Es un mono bebé, con pocos días de vida, que estaba enganchado a la que hasta hace unos minutos era su madre.

El guepardo, lejos de acabar con la vida del pequeño lo limpia, lo protege y lo resguarda.

No es una escena preciosa? Pues no, no la pude observar en vivo, lo ponían en el National Geographic Wild, en la discoteca `Spree` en Eldoret :-)

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martes 15 de julio de 2008

Y se fue la luz ...

Nota 1: no empezar a ller si no se dispone de 10 minutos de tranquilidad para hacerlo.

Nota 2: por favor, escribir a jambo.mondo@gmail.com para cualquier comentario acerca de la ?grande?longitud de este post.


Me costó mucho conseguir reservar una habitación de Hotel para mi primera noche en Nairobi. La maldita guía Lonely Planet de “East Africa” tenía mal la mayoría de teléfonos.

Según me dijo la chica con la que hablé (llamé desde Skype) abren el Hotel a las 6 a.m. y mi vuelo llegaba a las 4:15 a.m.

Así que me quedé en la cafetería hasta las 5:40 h. No me veía solo en Nairobi a esas horas.

Ahí hice la primera de las cosas que dicen que nunca debes hacer: subirte a un coche de un taxista no oficial. El hombre, Michael, tenía lo de taxista como una forma de captar clientes para Safaris en el aeropuerto. Sus víctimas son recién llegados como yo, con poco presupuesto.

Al subir al coche le comenté que no era taxista y me enseñó los papeles conforme si lo era. En general me dio confianza, aunque reconozco que iba atento a los desvíos que pudiera coger, que no fue ninguno.

Nota: esta escena ha sido vivida por especialistas, no intenten imitar esto en sus viajes.

Pasamos junto a un coche aplastado por un camion junto a la carretera. El de los accidentes de trafico es un problema universal.

Y llegó el momento tan esperado, el de pisar por fin el primer destino. Y no pudo ser más impactante. Qué coño hacía tanta gente en la calle a las 6 de la mañana? Pues un poco de todo. Los había que acababan la juerga, los había que iban a trabajar (menos de los segundos que de los primeros), … No olvidemos que era domingo. Lo de salir el sábado por la noche es universal.

Y allí estaba yo, a las 6 de la mañana entrando en el Wilton Gateway Hotel, acompañado por el amable segurata del Wilton Gateway Pub. “La habitación no quedará libre hasta las 8:30 h.” me dijo con poca simpatía la chica que estaba tumbada en el suelo de la recepción, detrás de unos imponentes barrotes.
Es normal, ¿a quien le gustaría que le despertara un pringao blanquito que llega a esas horas de la madrugada?
“No pasa nada” le digo yo. “Voy a intentar dormir”. Pero nada, tumbado sobre 3 sillas, con antifaz, con tapones, pero sin poder dormir. Había dormido sólo 1 hora sumando los 2 vuelos y creo que ya estaba “pasado de rosca”.

Cuando ya dejé claro que no iba a dormir se acercó la chica, Phoebe (se pronuncia [fivi]) y se puso a hablar conmigo.
Muy simpática la chica. Tiene una amiga que se ha ido, con sus 2 hijos, a vivir a España con un español que ha conocido por Internet.
Phoebe es muy religiosa y no entiende que haya gente que no crea en Dios.
Eso sí, su idea es tener novio, tener un hijo con él, pero no vivir en la misma casa. El motivo es que los hombres son, en general, todavía muy machistas en Kenia, y ella no tiene ganas de estar continuamente discutiendo.

Por cierto, la chica me echó sólo ¡¡ 26 años !!. Eso desbarata los “amables” mensajes de algunos deseándome que llegue a tener la edad que aparento.
No hay nada como ir de mochilero y tener como interlocutor a una mujer y de otra raza (está claro que no habrá visto muchos blancos).

Al dejarme en el Hote el taxista me dijo que me iba a enviar a un compañero suyo. Yo le dije que sí, como a los tontos, pero ahí estaba el cabrón de Richard a las 8:30 h. Me contó que aunque trabaja para la empresa de Michael también lo hace para otras.
Le despaché rápido y me fui a dormir. Me dijo que vendría más tarde, tras mi “siesta matutina”. Volví a decir que sí como a los tontos.

Dormí de 9 a 13 h. Gracias, Lara, por la idea de los tapones y el antifaz.
Y allí estaba él al despertarme, como si tuviera una cámara para ver a que hora me levantaba.

¿Qué puedo decir del Hotel y de mi habitación? El agua caliente no funcionaba, el enchufe tampoco, pero tenía sábanas limpias y toalla.
Espero que pronto podáis ver interesantes detalles del baño.
Pero ¿qué puede uno esperar, en una capital, por 7 € la noche?

Como no tenía nada que hacer y no me iba mal empezar a obtener información de safaris me dejé llevar por él para visitar las agencias de safaris Sana Highlands Trekking Expeditions (Topo me dijo que son unos piratas) y Big Five (la de Michael, bastante conocidos, según Topo).
Los precios son similares para ambos safaris, unos 100 $ por día, comidas incluidas y durmiendo en tiendas. Hay que tener en cuenta que pierdes un día entre la ida y la vuelta.
En la primera agencia encontré una pareja de eslovenos que acababan de llegar para estar 5 semanas en Kenia + Tanzania. Ella había estado 1 año sabático en América Central y Suramérica.

Ya puestos, el hombre me llevó a un buen lugar para comer. El Simmers, bastante conocido en Nairobi. Un sitio al aire libre, correcto.
Allí hice la segunda de las cosas que uno no debe hacer: dejar que se te enganche un buscavidas de estos. Como no se iba y me sabía mal decirle que se pirara, le invité a una cerveza, pero la segunda que se tomó ya me supo mal.
Creo que entendió que no quería volver a verlo..

En otra mesa había un grupo de cooperantes, una de ellas colombiana.

Por lo visto en el Simmers se puede escuchar buena música y van todo tipo de buscavidas, prostitutas, guiris, … Un día espero ir a escuchar música en directo.

Tras haber comido, fui a ver otro hotel, el Terminal Hotel (12 € / noche), marcado como preferido entre los ¨budget hotels¨ por el experto de la Lonely Planet.
Realmente era un poco mejor, pero Topo tampoco me lo recomendaba.

Y a continuación inicié la búsqueda y captura de una tarjeta SIM de móvil keniana. Me metí en pleno meollo del centro (downtown) en River Road y aledaños, justo las calles que no recomiendan visitar y menos solo. Ahi hice la tercera cosa que uno no debe hacer.
Pero que queréis que os diga, no llevaba nada de valor encima y me encontraba de puta mare entre cientos y cientos de personas (negras, no lo olvidemos). Una auténtica locura de gente caminando, cogiendo matatus (furgonetas llenas hasta reventar), autobuses, cruzando por todas partes, etc..

La sensación de no ver ni un solo blanco en 1 hora por esa zona fue fantástica. Dentro de la multitud me siento mucho más seguro que en calles solitarias. Y el ritmo, el olor, etc.. me ecantan.

No quiero hacer referencia al color de la piel de la gente. No me considero racista (como habria empezado este viaje aqui sino?), pero no voy a mentir y negar que impone un poco de respeto estar rodeado de muchas personas de raza negra, por motivos que no voy a empezar a desarrollar aqui.
Mi primera experiencia similar fue con Jordi en una discoteca de Amsterdam.

Por cierto, las sábanas del hotel Wilton Gateway olían como la gente de la calle, y es un olor que me encanta. Yo creo que se parece un poco al olor del arroz (el asiático o el africano) hervido.

Ya por fin quedé con Topo. Tomamos un café en el Savanna, uno de los muchos cafés modernos, estilo europeo, que están abriendo en Nairobi.

Topo lleva 15 años viviendo en Kenia. Decidió entonces dejar la vida que tenía y bajarse con su vespa desde Espanya hasta Kenia. Debería escribir un libro y seguramente sería un historia digna también de una película.
Organiza safaris con su empresa Topo Safaris, en la que tiene un socio que es masai y se ha tirado a empresario.

Cuando uno visita Kenia (supongo que será igual en la mayoría de países africanos) entiende que Topo pudiera engancharse a este país y este estilo de vida.

Dimos una vuelta por la zona “buena” de la ciudad. Y me recomendó no ir andando por la mayoría de calles tras anochecer (ocurre a las 19 h. de aquí).
Me llevó en coche al Hotel.

Una vez allí me di cuenta de porqué es tan barato ese hotel. El pub que hay bajo el Hotel no es un problema, pero encima, justo encima hay una discoteca donde ¡¡ tocan en directo !! Es como si tu vecino le estuviera dando a la guitarra eléctrica.

Y como dice el refrán: si no puedes con tu enemigo, alíate con él. Y como el ritmillo de la música enganchaba mucho, allá que me fui.
Cuando la de recepcionista del Hotel (no era Phoebe) me vio con la bandolera me dijo que estaba loco, que me iban a robar. Le hice caso y subí sólo con la cámara de fotos en el bolsillo y la cartera con poco dinero.

Menudo garito …. Más oscuro no lo podían hacer. Al principio pensaba que estaba casi vacío. Ahora es invierno en Kenia y la gente va con la moda de invierno, es decir, colores oscuros. Y como son negros, casi no los ves en la oscuridad.
A medida que la vista se me acostumbró vi que estaba bastante lleno. ¿Era para acojonarse? Bueno, cuando el guardia de seguridad me dio la mano y apretó fuerte al entrar, y me pasó un detector de metales, ….. podía parecer un sitio peligroso, pero lo cierto es que se veía a la gente disfrutar pacíficamente.

La música, creo que era de origen congoleño, era muy animada y pegadiza. Se bastaba un cantante con guitarra eléctrica que repite una melodía muy característica y una batería. Después se unió una chica a cantar.
Grabe un poquito de video con la camara mala, espero colgarlo algun dia.

En algún momento pensé que era un garito gay, pues sólo salían a bailar chicos. Bueno, alguno llevaba unas cuantas cervezas, pero otros no, y bailaban en plan un poco gay, como Carlton en Principe de Bel-Air.

Me gustó la música, así que me decidí a pedir una segunda cerveza. Justo en ese momento se sentaron 2 chicas a mi lado, una de ellas una chica muy alta, ugandesa, con labios enormes. Y no encontré los billetes, parecía que me los había dejado en la habitación. Qué vergüenza. La chica se ofreció a prestárme dinero, pero preferí volver a la habitación. No hizo falta, porqué estaban en la cartera, muy escondidos.
Volví para seguir disfrutando del concierto.
Estuve a un plis de salir a bailar, pero pense que ya habra mas oportunidades.

La chica ugandesa, Rihanna, me recomendó algunos sitios para salir en Kampala, capital de Uganda, y me dio su móvil por si quería que me enseñara la ciudad.

Cuando hicieron una pausa aproveché para irme a dormir. Eran las 22 h.

¿Dormir? ¿Quién ha dicho dormir? Casi me vibraban los tapones para los oídos cada vez que el batería le daba a los platillos.

Pero ese Dios con el que empezó el día, el Dios de Phoebe, decidió echarme una mano. Se fue la luz y pude empezar a dormir, hasta el día siguiente a las 8 h.

Próximo post: “Soy Kamacho y he perdido un ojo”

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