miércoles 25 de febrero de 2009

Hotel Sawasdee Banglumpoo Inn – Bangkok (Khao san Road)

Una habitación individual con baño, aire acondicionado y toallas cuesta 900 bahts (unos 16,3 euros)

La llegada al hotel

Llegué a este hotel la misma noche en la que iba a dormir en el hotel Sawasdee Smile Inn. Por suerte comprobé

Esto hubiera tenido difícil solución en el Este de África, sobretodo teniendo en cuenta que a quien reservé la habitación fue a un intermediario. Aclarar que comprobé que la Web de Qatar me daba un precio mejor que el de la propia Web de los hoteles Sawasdee.

Me gustó que la persona de recepción tomó el toro por los cuernos y solucionó el problema enviándome a un hotel, esta vez sí, mejor.

La habitación

Dicen que una imagen vale más que mil palabras. Las diferencias con los otros 2 hoteles de la cadena de hoteles Sawasdee son grandes:
- la cama es de matrimonio, con todas las sábanas y colchas necesarias
- todo está aparentemente limpio
- hay 2 botellines de agua gratuitos
- hay elementos de minibar a un precio asequible
- el aire acondicionado se puede regular y tiene incluso termostato
- la ducha está bien separada, incluso con una cortina
- hay jabón, champú e incluso un secador

Como única pega las sábanas no son todo lo blancas que uno podría esperar.

Datos de contacto

162 Khao san Road, Banglumpoo, Phranakorn, Bangkok, 10200, Thailand+66 (0) 2629 2526http://www.sawasdee-hotels.com/rsvnsb@sawasdee-hotels.com

Etiquetas: , , , , ,

De hotel en hotel en Bangkok

Tras 1 día y medio de aeropuerto en aeropuerto llegué al moderno aeropuerto de Bangkok.

Me dirigí al Hotel Sawasdee Krungthep Inn de Bangkok que está en la calle Sio Rambuttri (Sio significa calle secundaria) junto a Khao san Road, la zona con más marcha de Bangkok.

Había reservado y pagado la habitación a través de la Web de Qatar Airways, que a su vez utiliza el sistema de reservas de http://www.octopustravel.com/.
Me costó 9,5 € una habitación individual con Aire Acondicionado y con baño.

Había overbooking en ese hotel, por lo que me enviaron a otro hotel de la cadena Sawasdee (tienen un pequeño imperio de hoteles en Bangkok), a 100 metros, en el que había estado antes por error.

Podéis ver mi opinión acerca del hotel Sawasdee Smile Inn de Bangkok (también junto a Khao san Road) al que me enviaron.

Me quejé por estar alojado en una habitación peor que la que había contratado. Comprobé en Internet que el hotel Sawasdee Smile Inn es peor (y 0,80 € más barato) que el que había reservado (hotel Sawasdee Krungthep Inn).
Mirando las fotos en Internet la diferencia queda clara.

El chico de Recepción me lo solucionó y me enviaron a un tercer hotel, el Hotel Sawasdee Banglumpoo Inn, de la misma cadena de hoteles en Bangkok.

Podéis ver mi opinión acerca del Hotel Sawasdee Banglumpoo Inn en pleno Khao san Road. Este hotel está mucho mejor.

Etiquetas: , , ,

martes 15 de julio de 2008

Y se fue la luz ...

Nota 1: no empezar a ller si no se dispone de 10 minutos de tranquilidad para hacerlo.

Nota 2: por favor, escribir a jambo.mondo@gmail.com para cualquier comentario acerca de la ?grande?longitud de este post.


Me costó mucho conseguir reservar una habitación de Hotel para mi primera noche en Nairobi. La maldita guía Lonely Planet de “East Africa” tenía mal la mayoría de teléfonos.

Según me dijo la chica con la que hablé (llamé desde Skype) abren el Hotel a las 6 a.m. y mi vuelo llegaba a las 4:15 a.m.

Así que me quedé en la cafetería hasta las 5:40 h. No me veía solo en Nairobi a esas horas.

Ahí hice la primera de las cosas que dicen que nunca debes hacer: subirte a un coche de un taxista no oficial. El hombre, Michael, tenía lo de taxista como una forma de captar clientes para Safaris en el aeropuerto. Sus víctimas son recién llegados como yo, con poco presupuesto.

Al subir al coche le comenté que no era taxista y me enseñó los papeles conforme si lo era. En general me dio confianza, aunque reconozco que iba atento a los desvíos que pudiera coger, que no fue ninguno.

Nota: esta escena ha sido vivida por especialistas, no intenten imitar esto en sus viajes.

Pasamos junto a un coche aplastado por un camion junto a la carretera. El de los accidentes de trafico es un problema universal.

Y llegó el momento tan esperado, el de pisar por fin el primer destino. Y no pudo ser más impactante. Qué coño hacía tanta gente en la calle a las 6 de la mañana? Pues un poco de todo. Los había que acababan la juerga, los había que iban a trabajar (menos de los segundos que de los primeros), … No olvidemos que era domingo. Lo de salir el sábado por la noche es universal.

Y allí estaba yo, a las 6 de la mañana entrando en el Wilton Gateway Hotel, acompañado por el amable segurata del Wilton Gateway Pub. “La habitación no quedará libre hasta las 8:30 h.” me dijo con poca simpatía la chica que estaba tumbada en el suelo de la recepción, detrás de unos imponentes barrotes.
Es normal, ¿a quien le gustaría que le despertara un pringao blanquito que llega a esas horas de la madrugada?
“No pasa nada” le digo yo. “Voy a intentar dormir”. Pero nada, tumbado sobre 3 sillas, con antifaz, con tapones, pero sin poder dormir. Había dormido sólo 1 hora sumando los 2 vuelos y creo que ya estaba “pasado de rosca”.

Cuando ya dejé claro que no iba a dormir se acercó la chica, Phoebe (se pronuncia [fivi]) y se puso a hablar conmigo.
Muy simpática la chica. Tiene una amiga que se ha ido, con sus 2 hijos, a vivir a España con un español que ha conocido por Internet.
Phoebe es muy religiosa y no entiende que haya gente que no crea en Dios.
Eso sí, su idea es tener novio, tener un hijo con él, pero no vivir en la misma casa. El motivo es que los hombres son, en general, todavía muy machistas en Kenia, y ella no tiene ganas de estar continuamente discutiendo.

Por cierto, la chica me echó sólo ¡¡ 26 años !!. Eso desbarata los “amables” mensajes de algunos deseándome que llegue a tener la edad que aparento.
No hay nada como ir de mochilero y tener como interlocutor a una mujer y de otra raza (está claro que no habrá visto muchos blancos).

Al dejarme en el Hote el taxista me dijo que me iba a enviar a un compañero suyo. Yo le dije que sí, como a los tontos, pero ahí estaba el cabrón de Richard a las 8:30 h. Me contó que aunque trabaja para la empresa de Michael también lo hace para otras.
Le despaché rápido y me fui a dormir. Me dijo que vendría más tarde, tras mi “siesta matutina”. Volví a decir que sí como a los tontos.

Dormí de 9 a 13 h. Gracias, Lara, por la idea de los tapones y el antifaz.
Y allí estaba él al despertarme, como si tuviera una cámara para ver a que hora me levantaba.

¿Qué puedo decir del Hotel y de mi habitación? El agua caliente no funcionaba, el enchufe tampoco, pero tenía sábanas limpias y toalla.
Espero que pronto podáis ver interesantes detalles del baño.
Pero ¿qué puede uno esperar, en una capital, por 7 € la noche?

Como no tenía nada que hacer y no me iba mal empezar a obtener información de safaris me dejé llevar por él para visitar las agencias de safaris Sana Highlands Trekking Expeditions (Topo me dijo que son unos piratas) y Big Five (la de Michael, bastante conocidos, según Topo).
Los precios son similares para ambos safaris, unos 100 $ por día, comidas incluidas y durmiendo en tiendas. Hay que tener en cuenta que pierdes un día entre la ida y la vuelta.
En la primera agencia encontré una pareja de eslovenos que acababan de llegar para estar 5 semanas en Kenia + Tanzania. Ella había estado 1 año sabático en América Central y Suramérica.

Ya puestos, el hombre me llevó a un buen lugar para comer. El Simmers, bastante conocido en Nairobi. Un sitio al aire libre, correcto.
Allí hice la segunda de las cosas que uno no debe hacer: dejar que se te enganche un buscavidas de estos. Como no se iba y me sabía mal decirle que se pirara, le invité a una cerveza, pero la segunda que se tomó ya me supo mal.
Creo que entendió que no quería volver a verlo..

En otra mesa había un grupo de cooperantes, una de ellas colombiana.

Por lo visto en el Simmers se puede escuchar buena música y van todo tipo de buscavidas, prostitutas, guiris, … Un día espero ir a escuchar música en directo.

Tras haber comido, fui a ver otro hotel, el Terminal Hotel (12 € / noche), marcado como preferido entre los ¨budget hotels¨ por el experto de la Lonely Planet.
Realmente era un poco mejor, pero Topo tampoco me lo recomendaba.

Y a continuación inicié la búsqueda y captura de una tarjeta SIM de móvil keniana. Me metí en pleno meollo del centro (downtown) en River Road y aledaños, justo las calles que no recomiendan visitar y menos solo. Ahi hice la tercera cosa que uno no debe hacer.
Pero que queréis que os diga, no llevaba nada de valor encima y me encontraba de puta mare entre cientos y cientos de personas (negras, no lo olvidemos). Una auténtica locura de gente caminando, cogiendo matatus (furgonetas llenas hasta reventar), autobuses, cruzando por todas partes, etc..

La sensación de no ver ni un solo blanco en 1 hora por esa zona fue fantástica. Dentro de la multitud me siento mucho más seguro que en calles solitarias. Y el ritmo, el olor, etc.. me ecantan.

No quiero hacer referencia al color de la piel de la gente. No me considero racista (como habria empezado este viaje aqui sino?), pero no voy a mentir y negar que impone un poco de respeto estar rodeado de muchas personas de raza negra, por motivos que no voy a empezar a desarrollar aqui.
Mi primera experiencia similar fue con Jordi en una discoteca de Amsterdam.

Por cierto, las sábanas del hotel Wilton Gateway olían como la gente de la calle, y es un olor que me encanta. Yo creo que se parece un poco al olor del arroz (el asiático o el africano) hervido.

Ya por fin quedé con Topo. Tomamos un café en el Savanna, uno de los muchos cafés modernos, estilo europeo, que están abriendo en Nairobi.

Topo lleva 15 años viviendo en Kenia. Decidió entonces dejar la vida que tenía y bajarse con su vespa desde Espanya hasta Kenia. Debería escribir un libro y seguramente sería un historia digna también de una película.
Organiza safaris con su empresa Topo Safaris, en la que tiene un socio que es masai y se ha tirado a empresario.

Cuando uno visita Kenia (supongo que será igual en la mayoría de países africanos) entiende que Topo pudiera engancharse a este país y este estilo de vida.

Dimos una vuelta por la zona “buena” de la ciudad. Y me recomendó no ir andando por la mayoría de calles tras anochecer (ocurre a las 19 h. de aquí).
Me llevó en coche al Hotel.

Una vez allí me di cuenta de porqué es tan barato ese hotel. El pub que hay bajo el Hotel no es un problema, pero encima, justo encima hay una discoteca donde ¡¡ tocan en directo !! Es como si tu vecino le estuviera dando a la guitarra eléctrica.

Y como dice el refrán: si no puedes con tu enemigo, alíate con él. Y como el ritmillo de la música enganchaba mucho, allá que me fui.
Cuando la de recepcionista del Hotel (no era Phoebe) me vio con la bandolera me dijo que estaba loco, que me iban a robar. Le hice caso y subí sólo con la cámara de fotos en el bolsillo y la cartera con poco dinero.

Menudo garito …. Más oscuro no lo podían hacer. Al principio pensaba que estaba casi vacío. Ahora es invierno en Kenia y la gente va con la moda de invierno, es decir, colores oscuros. Y como son negros, casi no los ves en la oscuridad.
A medida que la vista se me acostumbró vi que estaba bastante lleno. ¿Era para acojonarse? Bueno, cuando el guardia de seguridad me dio la mano y apretó fuerte al entrar, y me pasó un detector de metales, ….. podía parecer un sitio peligroso, pero lo cierto es que se veía a la gente disfrutar pacíficamente.

La música, creo que era de origen congoleño, era muy animada y pegadiza. Se bastaba un cantante con guitarra eléctrica que repite una melodía muy característica y una batería. Después se unió una chica a cantar.
Grabe un poquito de video con la camara mala, espero colgarlo algun dia.

En algún momento pensé que era un garito gay, pues sólo salían a bailar chicos. Bueno, alguno llevaba unas cuantas cervezas, pero otros no, y bailaban en plan un poco gay, como Carlton en Principe de Bel-Air.

Me gustó la música, así que me decidí a pedir una segunda cerveza. Justo en ese momento se sentaron 2 chicas a mi lado, una de ellas una chica muy alta, ugandesa, con labios enormes. Y no encontré los billetes, parecía que me los había dejado en la habitación. Qué vergüenza. La chica se ofreció a prestárme dinero, pero preferí volver a la habitación. No hizo falta, porqué estaban en la cartera, muy escondidos.
Volví para seguir disfrutando del concierto.
Estuve a un plis de salir a bailar, pero pense que ya habra mas oportunidades.

La chica ugandesa, Rihanna, me recomendó algunos sitios para salir en Kampala, capital de Uganda, y me dio su móvil por si quería que me enseñara la ciudad.

Cuando hicieron una pausa aproveché para irme a dormir. Eran las 22 h.

¿Dormir? ¿Quién ha dicho dormir? Casi me vibraban los tapones para los oídos cada vez que el batería le daba a los platillos.

Pero ese Dios con el que empezó el día, el Dios de Phoebe, decidió echarme una mano. Se fue la luz y pude empezar a dormir, hasta el día siguiente a las 8 h.

Próximo post: “Soy Kamacho y he perdido un ojo”

Etiquetas: , , , , , , , ,