lunes 8 de septiembre de 2008

Ciao Rafiki y el empate entre Kenia y España

Aquí estamos en Arusha (Tanzania), en una cafetería-cibercafé donde he visto más blancos por metro cuadrado que en cualquier otro sitio de África.

Las dificultades en los cibercafés van en aumento y las posibilidades de escribir y subir fotos disminuyen. No obstante, ayer subí más fotos del safari en Masai Mara y fotos de un orfanato que visitamos la semana pasada en Makindu.

Ayer casi pierdo a Lara en la frontera ;-P Era su primer cruce de frontera en África y es toda una experiencia, un mundo aparte.


Orfanato en Makindu

Finalmente cumplí mi promesa y Lara y yo visitamos la semana pasada un orfanato en Makindu. Trabaja allí un chico (os hablé de él) que se llama Emanuel y al cual pedí que me ayudara a encontrar una calle mi segundo día en Nairobi.

La experiencia de ver lo felices que son los 18 niños que allí están fue muy interesante.
Lara no podía dejar de sostener en sus brazos a Moses, un niño de 7 meses, desnutrido, con el cuerpo de un niño de 3 meses.

Joane, la fundadora, que vive allí, en medio de la nada, tiene unos 70 años y ha decidido pasar en Kenia, ayudando a niños huerfanos el resto de sus días en este mundo.


Rafiki Jordi se marchó el pasado viernes

Nuestro rafiki ("amigo" en Kiswahili) Jordi se fue el viernes pasado, con ganas de haberse quedado más tiempo tras descubrir durante su último día, caminando por las calles de Nairobi, lo guapas que son algunas kenianas.

Ha tenido momentos de disfrutar mucho, otros momentos de ciertos miedos, momentos de desesperación y momentos agradables y sensibles.

Creo que en general ha disfrutado bastante del viaje y lo recordará por mucho tiempo.


Kenia 1 - España 1


El sabado empezaba la participación de España para clasificarse para el próximo mundial de futbol. Kenia también tenía partido, en casa, contra Namibia.

Ambas selecciones ganaron por la mínima (1-0) y en eso empataron.

Pero hubo otro empate en las calles de Nairobi. Os aseguro que vi por la calle tanta gente con la camiseta de Kenia como con la de España. Ha calado hondo aquí el buen papel que hizo España en la Eurocopa.


Jambo Tanzania

La entrada en Tanzania para Lara no ha sido la mejor. En la frontera intentaron tomarle el pelo; al llegar a Arusha nos abordaron mas de 10 pesados que querían vendernos de todo (bastó con decir que íbamos a una misión y no de turismo para sacárnoslos de encima); en el Hotel no funcionaba el agua caliente (Lara, como una gran regateadora que es consiguió reducir el precio en un 25 %) y el pollo que le sirvieron en en restaurante no valía para nada.

Al final, los problemas aquí se arreglan con sonrisas y, aunque no creemos que lo que recibimos justifique lo que pagamos y a veces las condiciones de higiene o el nivel de servicio no nos parezcan los más adecuados, uno se acaba acostumbrando.


Visita a Mangola?

Vamos a intentar llegar a la misión de Pepe y Miguel. No tenemos su numero de movil y llegar no parece fácil, pero lo intentaremos.

Como está cerca del afamado Parque Nacional del Ngorongoro, vamos a intentar hacer un corto safari.


Varios

Mi pelo va bien, aunque se me han caido ya 3 trenzas. Me pica un poco, pero ya he podido comprar un secador y ya me lo podré lavar.

Gracias a todos por responder a la encuesta. Ha tenido bastante participación.

Hemos tenido que descartar la opción que escogisteis mayoritariamente debido al precio elevado de los billetes a Zanzibar. Hemos escogido, por tanto, la segunda opción más valorada.

Quiero, por último, pedir perdón a aquellos que no acabaran de leer hasta el final el anterior post, en el que hablaba (muy al final, cierto) de mi nuevo peinado.

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lunes 21 de julio de 2008

Martes 15-07-08 – Nairobi

Embajada de España

Tras dejar atrás 1 hora de conversación con Maxim (ucraniano afincado en kenia desde hace años y con su negocio cerrado) me dirigí a la embajada para registrarme y conseguir cierta información.

Comida de menú

Ese día comí en Aroma (el nombre viene de una localidad de Kenia), un restaurante de menú para kenianos, por sólo 2,6 €. La comida consistió en cabra estofada acompañada por una verdura y chapati (parecido al pan de pita, pero menos seco), un zumo de zanahoria y una rodaja de naranja.
Tienen también spanish omelette con 2 huevos (es lo que llamamos tortilla a la francesa).

El Aroma está delante del Java House, en la calle Moktar Dada Lane con Koinange Street.
Disfruté de un té en el Java House (www.nairobijavahouse.com), frecuentado tanto por kenianos como extranjeros. Aoproveché para escribir en el portátil que llevaba, pensado que tenían WiFi.

El día no dio mucho más de sí.

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Lunes 14-07-08 – Me gusta Nairobi

Todo está conectado

O ireis dando cuenta de cuan conectadas están personas y hechos que van ocurriendo.

Por ejemplo, mi tarifa de móvil de Safaricom se llama “JAMBO” 

Iba caminando hacia el Youth Hostel y pedí ayuda a un chico (Emmanuel Kiptoo) para guiarme. Tras darme las indicaciones me dijo que podría ir a ver “sus niños”. Se trata de huérfanos. Le expliqué que precisamente estaba interesado en visitar proyectos humanitarios y sociales.
Finalmente decidí ese mismo día a ir a visitar su proyecto al día siguiente. Me propuso recogerme en el centro de Nairobi y llevarme en su coche, pero como ya agoté mi cupo de cosas que no debes hacer, pensé que era un poco temerario sin conocer de nada a este chico.
Finalmente no pude ir, pues la ciudad donde tiene el orfanato está muy lejos de Nairobi, pero me dio los datos de contacto para visitar otra organización en Eldoret, camino de Uganda.


Youth Hostel en Nairobi

El Youth Hostel, es, según un americano que visita Kenia cada año, el mejor sitio asequible en el que dormir en Nairobi.
La habitación non self-contained (sin baño en la habitación) cuesta sólo 920 KSh (unos 9 €) y el baño común tiene agua caliente, a diferencia de algunas habitaciones self-contained.
El desayuno es correcto, por 3 € y la cena sale por unos 4 €.
Conocí un francés que estaba de viaje por 3 meses, pero en general la mayoría de clientes son profesores de universidad kenianos.
Tiene una piscina fantástica, pero el tiempo en Nairobi no ha acompañado.


Gente y más gente

Hay algo que diferencia mucho el Este de África y Europa. Aquí hay mucha gente caminando o haciendo cualquier otra cosa en la calle. Creo que hay varios motivos para que eso sea así:
• El clima es muy agradable
• Muchos de ellos no disponen de las herramientas de entretenimiento que tenemos nosotros en casa
• El espíritu de la gente es diferente, no están tan cerrados en si mismos como nosotros.

La gente aquí te habla, te saluda, y no sólo los que quieren venderte algo.

Curiosamente, los blancos, cuando nos cruzamos por la calle en África, nos saludamos,cosa que no haríamos en nuestro país.
Me recuerda al hecho de que los negros se llaman entre ellos “hermanos”.
De todas formas, también hay que tener en cuenta que tenemos algo en común, y es que la mayoría somos, de alguna forma, turistas y siempre es útil recibir consejos de gente que viene de culturas similares a la tuya y enriquecerse de las experiencias que esas personas hayan vivido en otros países.
Si encuentras algún europeo o americano caminando por la calle en una ciudad nada turística como Nairobi, puedes estar seguro que se trata de alguien que ha viajado bastante y disfruta conociendo otras culturas.

Nairobi es una ciudad de paso con una fama terriblemente negativa en cuanto a seguridad.
La verdad es que yo no me he sentido inseguro en ningún momento, pero tengo que reconocer que con cuanta más gente que vive en Nairobi hablas, más miedo te meten en el cuerpo.
De hecho, siempre he caminado por Nairobi bastante rápido. Es una forma de ser menos vulnerable y de estar más en tensión. Aunque creo que algo tiene que ver también lo rápido que camina la gente en Nairobi.

Tanto en Nairobi como, sobretodo, en Kampala, el número de obstáculos en la calle a la hora de caminar y el respeto por los semáforos o los casi inexistentes pasos de cebra es mínimo. Pero lo increíble es que todo fluye de forma continua sin ningún problema, personas, motos, coches, camiones, matatus (furgonetas que hacen las veces de buses metropolitanos), ...

Bueno, algunos problemas de atropellos creo que sí que los hay. De hecho, se quejaban en una revista (Kenya Weekly) de la mala costumbre de los habitantes de Nairobi de caminar por la calle en lugar de por la acera.
Os aseguro que uno no sólo se acostumbra sinó que además se engancha a esto de caminar y cruzar por cualquier lugar.

Ese día estuve caminando horas y horas por Nairobi y sólo me encontré un blanco y me di cuenta entonces de que los dos íbamos a toda leche caminando por la calle como poseidos.
Estuve a lo largo Tom Mboya Street. Es una calle no asfaltada, llena de tiendas y lugar de partida de muchos matatus. Pero sobretodo es una calle con mucha gente. Miles de personas caminando por esa calle. Los comercios que hay en esa calle y el hecho de que no esté asfaltada le dan un encanto especial.
Tom Mboya fue un héroe en el proceso de independencia de Kenia.

El gran chollo que encontré ese día fue 12 fotos de carné a 1,5 €, pero ya habían cerrado.


Curiosidades

Una cosa que me sorprendió mucho de Nairobi es el nº de milanos (rapaces) que sobrevuelan la ciudad. Según me comenta Topo es debido a la gran cantidad de basura que acumula la ciudad.

Los primeros días estaba como falto de fuerzas, pero decidía ese día ingerir hidratos de carbono en la famosa Trattoria. Por la tarde estuve en un bonito bar-restaurante. Se llama Kelbenes y es un lugar ideal para ir a ver partidos de fútbol internacional o quizás los juegos olímpicos.

También pasé por más de un cibercafé, desesperándome por la bajísima velocidad de conexión y descubrí que los martes es el día del espectador en los cines.

No os podéis ni imaginar la fiebre por los móviles que hay en Kenia. Me recuerda a la que hubo en España hace unos años. Hay cientos de tiendas de móviles en Nairobi y miles de lugares en los que comprar tarjetas para aumentar el saldo del móvil.

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Hay que estar al loro

Ya estoy de vuelta con el blog, tras unos días muy intensos en los que no he tenido mucho tiempo para escribir. Dejo lo del ojo para más adelante.

Mi primer día en Nairobi ya experimenté un truco contra el que previene la guía Lonely Planet. Se trata de un tío que viene y te empieza a soltar un rollo de que es refugiado, que procede de Sudán y acaba pidiéndote dinero y llamándote racista si no se lo das.

Al día siguiente, me dirigía, con la mochila a la espalda, al Youth Hostel de Nairobi y entre en una tienda de Safaricom a comprar saldo para el móvil, Te dan unas tarjetas con un código que tienes que dejar al descubierto rascando con una moneda.
No conseguía hacer bien la recarga y la señorita se ofreció a ayudarme.
Cuando ya había salido por la puerta me dí cuenta de que sólo me había recargado el saldo con el código de una de las tarjetas que compré.
Cuando entré en la tienda estaba recargando su móvil con esa tarjeta.

Siguiendo con el tema de los móviles, la chica que me vendió la tarjeta SIM me escribió
al día siguiente para saludarme. ¿Quería ligar o hay algún intento de engaño detrás?

Ahora mismo estoy en Kampala, capital de Uganda. La noche del sábado cené con unos americanos y a uno de ellos le robaron la cartera (fue un error llevarla encima y más aún en el bolsillo trasero).
No sé como, pero tras avisar al responsable del Pub, la cartera apareció con todo menos el dinero.

Pero lo más increíble ocurrió ayer.
La noche del sábado tomamos alguna cerveza que otra. Al llegar al Hotel, Tim (chico americano del que os hablaré más adelante) tenía mucha sed y el bar del hotel estaba cerrado. No se le ocurrió más que intentar abrir la puerta del bar-comedor con su llave y, después de conseguirlo, coger una botella de agua y un Red Bull. Se cruzó con el chico de Recepción (que casi no habla inglés) y le preguntó si podía pagarlo.
Esta mañana, los encargados del Hotel nos han interrogado. Tim ha confesado todo y pensábamos que ahí quedaba la cosa, pero no.
Resulta que alguien forzó el cajón de la barra del bar y se llevó el dinero. Tim era el principal sospechoso.
Hemos estado 5 horas en el Hotel, hablando con los encargados, esperando a que viniera el Director del Hotel, hablando con el supuesto Chairman (algo así como alcalde) de la zona.
Tim y Ken tenían que irse ayer sin falta para volver a Kenia, con lo que la opción de la Policía no era buena. Tim accedió a pagar el dinero que supuestamente había en la caja, los desperfectos, etc. Todo junto ha quedado en unos 200 € para olvidarse del tema. Una broma de mal gusto, pero una solución mejor que pasar por la experiencia de vérselas con la policía, con toda seguridad corrupta.
Por suerte yo llevaba suficiente dinero y le he podido prestar a Tim.

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martes 15 de julio de 2008

Y se fue la luz ...

Nota 1: no empezar a ller si no se dispone de 10 minutos de tranquilidad para hacerlo.

Nota 2: por favor, escribir a jambo.mondo@gmail.com para cualquier comentario acerca de la ?grande?longitud de este post.


Me costó mucho conseguir reservar una habitación de Hotel para mi primera noche en Nairobi. La maldita guía Lonely Planet de “East Africa” tenía mal la mayoría de teléfonos.

Según me dijo la chica con la que hablé (llamé desde Skype) abren el Hotel a las 6 a.m. y mi vuelo llegaba a las 4:15 a.m.

Así que me quedé en la cafetería hasta las 5:40 h. No me veía solo en Nairobi a esas horas.

Ahí hice la primera de las cosas que dicen que nunca debes hacer: subirte a un coche de un taxista no oficial. El hombre, Michael, tenía lo de taxista como una forma de captar clientes para Safaris en el aeropuerto. Sus víctimas son recién llegados como yo, con poco presupuesto.

Al subir al coche le comenté que no era taxista y me enseñó los papeles conforme si lo era. En general me dio confianza, aunque reconozco que iba atento a los desvíos que pudiera coger, que no fue ninguno.

Nota: esta escena ha sido vivida por especialistas, no intenten imitar esto en sus viajes.

Pasamos junto a un coche aplastado por un camion junto a la carretera. El de los accidentes de trafico es un problema universal.

Y llegó el momento tan esperado, el de pisar por fin el primer destino. Y no pudo ser más impactante. Qué coño hacía tanta gente en la calle a las 6 de la mañana? Pues un poco de todo. Los había que acababan la juerga, los había que iban a trabajar (menos de los segundos que de los primeros), … No olvidemos que era domingo. Lo de salir el sábado por la noche es universal.

Y allí estaba yo, a las 6 de la mañana entrando en el Wilton Gateway Hotel, acompañado por el amable segurata del Wilton Gateway Pub. “La habitación no quedará libre hasta las 8:30 h.” me dijo con poca simpatía la chica que estaba tumbada en el suelo de la recepción, detrás de unos imponentes barrotes.
Es normal, ¿a quien le gustaría que le despertara un pringao blanquito que llega a esas horas de la madrugada?
“No pasa nada” le digo yo. “Voy a intentar dormir”. Pero nada, tumbado sobre 3 sillas, con antifaz, con tapones, pero sin poder dormir. Había dormido sólo 1 hora sumando los 2 vuelos y creo que ya estaba “pasado de rosca”.

Cuando ya dejé claro que no iba a dormir se acercó la chica, Phoebe (se pronuncia [fivi]) y se puso a hablar conmigo.
Muy simpática la chica. Tiene una amiga que se ha ido, con sus 2 hijos, a vivir a España con un español que ha conocido por Internet.
Phoebe es muy religiosa y no entiende que haya gente que no crea en Dios.
Eso sí, su idea es tener novio, tener un hijo con él, pero no vivir en la misma casa. El motivo es que los hombres son, en general, todavía muy machistas en Kenia, y ella no tiene ganas de estar continuamente discutiendo.

Por cierto, la chica me echó sólo ¡¡ 26 años !!. Eso desbarata los “amables” mensajes de algunos deseándome que llegue a tener la edad que aparento.
No hay nada como ir de mochilero y tener como interlocutor a una mujer y de otra raza (está claro que no habrá visto muchos blancos).

Al dejarme en el Hote el taxista me dijo que me iba a enviar a un compañero suyo. Yo le dije que sí, como a los tontos, pero ahí estaba el cabrón de Richard a las 8:30 h. Me contó que aunque trabaja para la empresa de Michael también lo hace para otras.
Le despaché rápido y me fui a dormir. Me dijo que vendría más tarde, tras mi “siesta matutina”. Volví a decir que sí como a los tontos.

Dormí de 9 a 13 h. Gracias, Lara, por la idea de los tapones y el antifaz.
Y allí estaba él al despertarme, como si tuviera una cámara para ver a que hora me levantaba.

¿Qué puedo decir del Hotel y de mi habitación? El agua caliente no funcionaba, el enchufe tampoco, pero tenía sábanas limpias y toalla.
Espero que pronto podáis ver interesantes detalles del baño.
Pero ¿qué puede uno esperar, en una capital, por 7 € la noche?

Como no tenía nada que hacer y no me iba mal empezar a obtener información de safaris me dejé llevar por él para visitar las agencias de safaris Sana Highlands Trekking Expeditions (Topo me dijo que son unos piratas) y Big Five (la de Michael, bastante conocidos, según Topo).
Los precios son similares para ambos safaris, unos 100 $ por día, comidas incluidas y durmiendo en tiendas. Hay que tener en cuenta que pierdes un día entre la ida y la vuelta.
En la primera agencia encontré una pareja de eslovenos que acababan de llegar para estar 5 semanas en Kenia + Tanzania. Ella había estado 1 año sabático en América Central y Suramérica.

Ya puestos, el hombre me llevó a un buen lugar para comer. El Simmers, bastante conocido en Nairobi. Un sitio al aire libre, correcto.
Allí hice la segunda de las cosas que uno no debe hacer: dejar que se te enganche un buscavidas de estos. Como no se iba y me sabía mal decirle que se pirara, le invité a una cerveza, pero la segunda que se tomó ya me supo mal.
Creo que entendió que no quería volver a verlo..

En otra mesa había un grupo de cooperantes, una de ellas colombiana.

Por lo visto en el Simmers se puede escuchar buena música y van todo tipo de buscavidas, prostitutas, guiris, … Un día espero ir a escuchar música en directo.

Tras haber comido, fui a ver otro hotel, el Terminal Hotel (12 € / noche), marcado como preferido entre los ¨budget hotels¨ por el experto de la Lonely Planet.
Realmente era un poco mejor, pero Topo tampoco me lo recomendaba.

Y a continuación inicié la búsqueda y captura de una tarjeta SIM de móvil keniana. Me metí en pleno meollo del centro (downtown) en River Road y aledaños, justo las calles que no recomiendan visitar y menos solo. Ahi hice la tercera cosa que uno no debe hacer.
Pero que queréis que os diga, no llevaba nada de valor encima y me encontraba de puta mare entre cientos y cientos de personas (negras, no lo olvidemos). Una auténtica locura de gente caminando, cogiendo matatus (furgonetas llenas hasta reventar), autobuses, cruzando por todas partes, etc..

La sensación de no ver ni un solo blanco en 1 hora por esa zona fue fantástica. Dentro de la multitud me siento mucho más seguro que en calles solitarias. Y el ritmo, el olor, etc.. me ecantan.

No quiero hacer referencia al color de la piel de la gente. No me considero racista (como habria empezado este viaje aqui sino?), pero no voy a mentir y negar que impone un poco de respeto estar rodeado de muchas personas de raza negra, por motivos que no voy a empezar a desarrollar aqui.
Mi primera experiencia similar fue con Jordi en una discoteca de Amsterdam.

Por cierto, las sábanas del hotel Wilton Gateway olían como la gente de la calle, y es un olor que me encanta. Yo creo que se parece un poco al olor del arroz (el asiático o el africano) hervido.

Ya por fin quedé con Topo. Tomamos un café en el Savanna, uno de los muchos cafés modernos, estilo europeo, que están abriendo en Nairobi.

Topo lleva 15 años viviendo en Kenia. Decidió entonces dejar la vida que tenía y bajarse con su vespa desde Espanya hasta Kenia. Debería escribir un libro y seguramente sería un historia digna también de una película.
Organiza safaris con su empresa Topo Safaris, en la que tiene un socio que es masai y se ha tirado a empresario.

Cuando uno visita Kenia (supongo que será igual en la mayoría de países africanos) entiende que Topo pudiera engancharse a este país y este estilo de vida.

Dimos una vuelta por la zona “buena” de la ciudad. Y me recomendó no ir andando por la mayoría de calles tras anochecer (ocurre a las 19 h. de aquí).
Me llevó en coche al Hotel.

Una vez allí me di cuenta de porqué es tan barato ese hotel. El pub que hay bajo el Hotel no es un problema, pero encima, justo encima hay una discoteca donde ¡¡ tocan en directo !! Es como si tu vecino le estuviera dando a la guitarra eléctrica.

Y como dice el refrán: si no puedes con tu enemigo, alíate con él. Y como el ritmillo de la música enganchaba mucho, allá que me fui.
Cuando la de recepcionista del Hotel (no era Phoebe) me vio con la bandolera me dijo que estaba loco, que me iban a robar. Le hice caso y subí sólo con la cámara de fotos en el bolsillo y la cartera con poco dinero.

Menudo garito …. Más oscuro no lo podían hacer. Al principio pensaba que estaba casi vacío. Ahora es invierno en Kenia y la gente va con la moda de invierno, es decir, colores oscuros. Y como son negros, casi no los ves en la oscuridad.
A medida que la vista se me acostumbró vi que estaba bastante lleno. ¿Era para acojonarse? Bueno, cuando el guardia de seguridad me dio la mano y apretó fuerte al entrar, y me pasó un detector de metales, ….. podía parecer un sitio peligroso, pero lo cierto es que se veía a la gente disfrutar pacíficamente.

La música, creo que era de origen congoleño, era muy animada y pegadiza. Se bastaba un cantante con guitarra eléctrica que repite una melodía muy característica y una batería. Después se unió una chica a cantar.
Grabe un poquito de video con la camara mala, espero colgarlo algun dia.

En algún momento pensé que era un garito gay, pues sólo salían a bailar chicos. Bueno, alguno llevaba unas cuantas cervezas, pero otros no, y bailaban en plan un poco gay, como Carlton en Principe de Bel-Air.

Me gustó la música, así que me decidí a pedir una segunda cerveza. Justo en ese momento se sentaron 2 chicas a mi lado, una de ellas una chica muy alta, ugandesa, con labios enormes. Y no encontré los billetes, parecía que me los había dejado en la habitación. Qué vergüenza. La chica se ofreció a prestárme dinero, pero preferí volver a la habitación. No hizo falta, porqué estaban en la cartera, muy escondidos.
Volví para seguir disfrutando del concierto.
Estuve a un plis de salir a bailar, pero pense que ya habra mas oportunidades.

La chica ugandesa, Rihanna, me recomendó algunos sitios para salir en Kampala, capital de Uganda, y me dio su móvil por si quería que me enseñara la ciudad.

Cuando hicieron una pausa aproveché para irme a dormir. Eran las 22 h.

¿Dormir? ¿Quién ha dicho dormir? Casi me vibraban los tapones para los oídos cada vez que el batería le daba a los platillos.

Pero ese Dios con el que empezó el día, el Dios de Phoebe, decidió echarme una mano. Se fue la luz y pude empezar a dormir, hasta el día siguiente a las 8 h.

Próximo post: “Soy Kamacho y he perdido un ojo”

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